¿Lo que ocurre en España ocurre en cualquier otro país civilizado? No. Ayer me pasé el día leyendo irregularidades fiscales y corrupciones y no di abasto. No voy a enumerarlas porque ya las conocen ustedes. Lo de ayer fue un festival. ¿Se puede seguir así, puede un país prosperar en estas condiciones, estamos en vías de solucionarlo? Corrupción de corrupciones y todo corrupción, hubiesen sentenciado los clásicos griegos.
La concesión del premio Ciudadano Europeo 2013 a la Plataforma de Afectados por la Hipoteca hizo de nuevo perder los nervios a representantes del PP. El eurodiputado Carlos Iturgaiz hablaba de “escándalo” por el reconocimiento a una “organización violenta” y retomaba las comparaciones entre la portavoz de la organización, Ada Colau, y Arnaldo Otegi.
En Estados Unidos ha nacido un gato con dos caras. La transcripción política española equivalente son Rajoy y Rubalcaba. El animal fue rechazado por su madre, es decir, el pueblo español, y la familia de acogida lo alimenta a través de una jeringuilla, es decir, con un pacto irrelevante. Porque pactan lo que no es importante y no pactan lo que lo es en la preocupación ciudadana. La comida del gato es transgénica y ocasional.
Si pudiera renunciaría a mi condición de demócrata y condenaría a todos los diputados del Partido Popular a que sus hijos pasaran hambre durante seis meses.
Deben saber ustedes que mi pesimismo se ha acentuado al máximo y por tanto la lectura de este blog no es aconsejable para quien mantenga aún la esperanza de un mundo mejor y más justo.
El Gobierno del PP presidido por Mariano Rajoy, comenzando por el propio presidente, siguiendo por la práctica totalidad de sus más altos aparato propagandístico en todo tipo de medios de comunicación públicos y privados, se empeña en intentar convencer a la ciudadanía de algo que es radicalmente falso: que España no ha sido objeto ya de un rescate por parte de la Unión Europea.
El vómito que produce el PP y #Video Abucheos y fuerte pitada a los Príncipes de Asturias
Sábado, 01 de Junio de 2013 10:13 Publicado en OpiniónSe podría llegar al sarcasmo irónico y no exagerado de afirmar que todo el que no esté imputado no es nadie socialmente ni tiene relevancia alguna. Estar imputado es un signo de distinción imprescindible. Pero no es cierto: Ana Mato no está imputada, y sin embargo es Ministra de Sanidad y fue jefa de campaña electoral del PP.
Está a punto de perpetrarse el mayor y más grave atentado contra el bienestar de los españoles. Las pensiones van a ser revisadas a la baja por el Gobierno, siguiendo órdenes de Bruselas-Merkel, y para ello se escudará en el informe del Comité de expertos nombrados ad hoc, en su mayoría coincidentes ideológicamente con las más duras tesis neoliberales, ya saben ustedes qué significa.
Está a punto de perpetrarse el mayor y más grave atentado contra el bienestar de los españoles. Las pensiones van a ser revisadas a la baja por el Gobierno, siguiendo órdenes de Bruselas-Merkel, y para ello se escudará en el informe del Comité de expertos nombrados ad hoc, en su mayoría coincidentes ideológicamente con las más duras tesis neoliberales, ya saben ustedes qué significa.
Julio Anguita: “Las razones de una lucha. El mensaje unitario”
Sábado, 25 de Mayo de 2013 21:57 Publicado en OpiniónEn la lucha económica, política e ideológica es fundamental e imprescindible tener un mensaje, unas razones, unos argumentos que reiterada y repetidamente manifestados producen afecciones y grados de simpatía hacía una causa.
Si admitimos el principio universal y democrático de que nadie debe ser condenado sin pruebas, rápidamente concluiremos que la prisión provisional o preventiva ha de ser un medio restrictivo y excepcional.
Dicen que a este país le hace falta un gran pacto de Estado contra el paro, y en ello, al parecer, anda el Rey, muy sensibilizado con el tema del empleo ahora que no las tiene todas consigo en lo que a mantener el suyo se refiere.
Recuerdo los tiempos en que Rajoy trataba de ser un Ultrasur parlamentario. Qué no habrá hecho este hombre para ser presidente del Gobierno. Aconsejado por sus modistos electorales, se calzaba las botas de caña alta y su bomber de chaqueta cruzada y corbata a juego para subir a las gradas del hemiciclo presto a armar bronca, a dejarse la garganta y los modales de buen chico de familia conservadora.
No sean caraduras: lo que nos piden no es paciencia, es resignación cristiana
Jueves, 02 de Mayo de 2013 10:34 Publicado en Opinión“El paro es la principal razón para el cambio político”. “Cuando yo gobierne, bajará el paro”. Con estas solemnes afirmaciones, en la cola del INEM, se presentaba Mariano Rajoy a las elecciones.
La última Encuesta de Población Activa ha arrojado un dato demoledor: desde que gobierna Rajoy, han desaparecido 1.175.000 puestos de trabajo, que hay que apuntar en el debe de su política de recortes a ultranza, cuyo poder destructivo sobre el empleo se ha visto amplificado por la catastrófica reforma laboral vigente desde febrero de 2012.
Nuestro más terrible problema actual es, en mi opinión, que media España está en guerra civil mental con la otra media, sin que de momento se nos hiele el corazón. Afortunadamente no pasa de lo ideológico y no llega a la guerra civil real de las armas.
El mal llamado banco malo no era en realidad tan malo, particularmente para sus altos ejecutivos, que en su primer mes de trabajo ganaron unos 33.000 euros cada uno. No, no has leído mal, pío lector: 33.000. Tres, tres, cero, cero, cero.
Las últimas noticias sobre la economía española y la reacción del gobierno ante las protestas ciudadanas marcan a mi juicio un punto definitivo de no retorno.
Cuando ganó las últimas elecciones generales, Rajoy debió de pensar que la mayoría absoluta era un cheque en blanco para hacer durante cuatro años lo que le diera la gana. Y desde entonces se ha pasado por el forro, una tras otra, todas sus promesas:
Resulta inexplicable que con seis millones doscientos mil parados no haya una revolución social. Claro que ¿con una revolución social dejaría de haberlos? Probablemente no, en sus primeros tiempos, pero al menos estaríamos en una nueva vía de intentarlo
Pero vamos a ver, si a usted le atracan, ¿tiene derecho a defenderse aunque le haya abierto la puerta al atracador creyendo que era el técnico del gas que venía a arreglar la caldera estropeada por los socialistas?
Llevan toda la vida recordándole al Estado que si no fuera por Cáritas a ver de qué iban a comer las miles de familias que cada día son atendidas por la organización del voluntariado católico. Pero en el momento mismo en que el Estado se ve obligado a imitar a Cáritas dando de comer a los pobres entonces se burlan de él y lo llaman de todo.
Hacerse el gilipollas es un derecho que debería ser contemplado en la carta esa de los derechos humanos. Yo me hago mucho el gilipollas, y da como una especie de vientecillo de libertad en las orejas. Además, nunca he sido demasiado listo, y hacerme el gilipollas me resulta bastante fácil.















