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Es mundialmente conocido que las personas introvertidas se caracterizan por evitar el contacto con los demás siempre que puedan estar solamente consigo mismos.

Es cierto que no podemos controlar lo que nos sucede en la vida pero, sí podemos controlar nuestra respuesta. Somos dueños de nuestros movimientos y pensamientos pero también somos responsables de nuestros errores.

¿Alguna vez has estado tan exasperado por el comportamiento grosero que te despertaste en mitad de la noche pensando en esa persona? ¿O quizás vuelves a casa quejándote de la misma persona todos los días?

Hoy en día nadie pone en duda el inconmensurable poder de la comunicación. De poco o nada sirve ser increíblemente inteligente si, al abrir la boca para expresar tus ideas, todo son balbuceos, manos retorciéndose, incoherencia y palabras vacías. Las personas elocuentes parecen más inteligentes de lo que realmente son, y ese don de la palabra les reporta incontables beneficios.
En el libro 'Work Like a Spy', su autora, la ex agente de la CIA J.C. Carleson ,argumenta que las mismas habilidades y tácticas que ayudan a los agentes secretos a tener éxito se pueden aplicar en el mundo empresarial.
"Convierte tu muro en un peldaño" es una de las frases que mejor refleja para qué sirve estar seguro de uno mismo, es de Rainer Maria Rilke y no podíamos dejarla de lado en esta ocasión. Para escalar los muros y llegar a la cima, al éxito, es muy necesario estar seguro de uno mismo, tener claro que vales y puedes conseguir lo que te propongas. Si eres una de esas personas que no es capaz de pensar así, te damos algunos consejos para que logres "creértelo" un poquito.
Probablemente seas una persona muy inteligente. Pero hay maneras de actuar que te hacen parecer lo contrario. Para ayudarte a crear una mejor impresión de ti mismo, hemos recogido nueve comportamientos comunes que suelen asociarse con un bajo nivel de inteligencia.
Las personas mayores no tienen que jugar a lo seguro y mantenerse en una rutina de trabajo. Aquí hay varias razones por las que, probablemente, no es demasiado tarde para cambiar de carrera.
Agatha Christie leía 200 libros al año, más de un libro cada dos días. El presidente de Estados Unidos, Theodore Roosevelt, siempre había terminado uno antes de acostarse y el revolucionario ruso León Trotsky aprovechó el tedio de dos en prisión para devorar centenares de ejemplares ¿Pero es posible hacer esto?
Cada año nos comprometemos a ser más productivos. Nos decimos a nosotros mismos que vamos a gestionar mejor nuestro tiempo, alcanzar nuestras metas y a lograr más. Entonces, de repente, el año se pasa.
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