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España perderá otro medio millón de empleos con las nuevas previsiones del FMI

La directora gerente del Fondo Monetario Internacional (FMI), Christine Lagarde

La economía española continúa desangrándose. Pero lo peor es que la hemorragia, lejos de cerrarse, se agranda.

Hasta el punto de que al acabar el año 2012 es muy probable que el paro afecte ya a más de 5,6 millones de trabajadores en términos de Encuesta de Población Activa (EPA). La cifra final dependerá de la evolución de la actividad económica. Y lo que está hoy sobre la mesa -previsiones provisionales del Fondo Monetario Internacional- es que el PIB  se contraiga un 1,7% este año y un 0,3% en 2013.

 

¿Cuánto supone eso en términos de pérdida de puestos de trabajo? Pues teniendo en cuenta que en 2011 la economía habrá crecido en el entorno del 0,7% en términos anuales (previsión del consenso de los expertos) y se habrán destruido unos 400.000 puestos de trabajo, es probable que el año que viene -con una caída mucho más importante de la actividad-  se pierda otro medio millón de empleos, a los que habrá que sumar los datos negativos que se esperan para el cuarto trimestre de 2011.

 

Hay que tener en cuenta que cada punto de caída del empleo supone unos 181.000 ocupados menos (en estos momentos hay 18,15 millones de empleados), por lo que si  el descenso es del 3% (actualmente  el empleo está retrocediendo un 2,1% en términos anuales), se estaría hablando de algo más de medio millón de parados adicionales. Teniendo en cuenta que la población activa apenas crecerá en 2012 (eso es lo que está sucediendo ahora y es lo habitual en periodos recesivos) eso supone alcanzar una tasa de desempleo cercana al 24%. O lo que es lo mismo, uno de cada cuatro trabajadores en edad de trabajar (y que quieran hacerlo) estaría en paro. Un nivel muy similar al que se llegó a alcanzar durante al última recesión. También con cambio de Gobierno por medio.

 

No hay que olvidar que los ajustes laborales en el sector público sólo han comenzado, y afectan sobre todo a trabajadores interinos o con empleo temporal. Y a estos hay que añadir otros sectores actualmente en reconversión, como el financiero. Mientras que la industria tampoco levanta cabeza.

 

Unas revisiones que perjudican a España

 

Los datos del Fondo Monetario Internacional filtrados ayer -y como casi siempre lo hace la agencia de noticias italiana ANSA)- no son extravagantes. Al contrario, coinciden con las previsiones de los principales servicios de estudios nacionales, que estos días están revisando a la baja sus estimaciones sobre España, y que se darán a conocer durante los próximos días.

 

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La rebaja de las previsiones aparece con toda nitidez en el informe del FMI. Y, de hecho, España es, junto a Italia, el país al que el Fondo Monetario Internacional hace un mayor recorte. De nada menos que de 2,8 puntos porcentuales para 2011 y de 2,1 puntos para 2013, lo que pone de manifiesto el cambio de percepción de los economistas del FMI sobre el futuro inmediato de la economía española.

 

Las estimaciones del FMI, en todo caso, no tienen en cuenta el impacto que pudiera tener sobre la economía la aplicación de algunas reformas que ha anunciado el nuevo Gobierno. En particular, la reforma laboral y del sistema financiero, y que, lógicamente, si tienen éxito reducirán la presión sobre el mercado de trabajo. Por el contrario, sí tiene en cuenta el ajuste presupuestario de 15.000 millones de euros (una tercera parte aumento de ingresos y el resto recortes fiscales) anunciado por Hacienda, y que tendrá inevitablemente un efecto contractivo sobre la actividad. El gasto público desde el lado de la demanda supone alrededor del 20% del Producto Interior Bruto (PIB).

 

El empeoramiento de la actividad tiene mucho que ver con el deterioro del componente que más pesa en el PIB, el consumo privado, derivado de la pérdida de puestos de trabajo y de la evolución de los salarios, que son los componentes básicos de la renta familiar disponible. La subida del petróleo, a consecuencia de la depreciación del euro, también rema a favor de ese adverso escenario. Y ayer el presidente de Repsol, Antonio Brufau, recordó que por cada 10% que sube el barril de petróleo, la factura energética se encarece en unos 3.500 millones de euros.

 

El otro elemento que explica el empeoramiento de la actividad tienen que ver con el deterioro del sector exterior derivado del menor crecimiento en Alemania y Francia, hacia donde se dirigen el grueso de las exportaciones, y con un claro impacto sobre el turismo, que representa alrededor del 10% del PIB. Y lo que dice el FMI es que Alemania sólo crecerá un 0,3% este año y un 1,5% el próximo, mientras que la actividad del vecino del norte sólo crecerá un 0,2% en 2012 y un 1%. Las exportaciones, por lo tanto, y al contrario de lo que sucedió tras la recesión de 2009 (cuando el PIB cayó un 3,7%) no están en condiciones de reemplazar a la demanda interna. Sólo ayudará el previsible descenso de las importaciones como consecuencia de la menor actividad.

 

No hay que olvidar tampoco que el petróleo cotiza actualmente en el entorno de los 110 dólares barril tipo Brent, es decir, casi el doble de los 61 dólares que marcó el año de la recesión en media anual, según datos del Ministerio de Economía y Competitividad.

 

 

Fuente elconfidencial.com

 

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Escrito por Mumba

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