Página 1 de 6

En ningún caso volvería a encargar al señor Rajoy la formación de Gobierno. Está dentro de mis facultades institucionales. Ya no por el feo que ha hecho a mi persona, que eso es lo de menos, sino por el daño causado y el desprecio mostrado a los españoles al colocar la situación política del país en una disyuntiva de difícil solución, reservándose el derecho de seguir en la carrera cuando a él le apetezca.

Como casi siempre, se centra la atención en lo complementario y formal y casi nunca en lo sustancial. Gratuitamente se habla e trampas, humillaciones e intenciones ocultas, pero no de lo esencial irrebatido e irrebatible: los programas de PSOE y Podemos son casi idénticos.

Me conmoví con las lágrimas de Obama ante su impotencia para regular el uso libre de las armas de fuego en su país, bastante más difícil que la prohibición de llevar revólver en las ciudades del Oeste de las películas.

Rajoy, con todo lo patoso que es, habría ganado el debate que Santamaría perdió anoche. Por eso se le debería colgar físicamente un sambenito por su cobardía y su soberbia y obligarle a llevarlo hasta el día 21. Lo de Soraya, la tapada destapada, fue de pena con su único y repetitivo argumento de la herencia recibida al cabo de cuatro años. Soraya desafinó con sus rayados tópicos.

No me refiero a cuestiones esenciales como la pobreza, la desigualdad o la violencia de género, sino a otras menos trascendentes pero también conformadoras y devastadoras de la realidad española.

Sí, la Bolsa bajaría y la prima de riesgo subiría un tiempo, pero España, al menos media España, sería una fiesta. La otra media tendría que acomodarse a la situación que la España en fiesta sufrió los últimos años. Tornas cambiadas, que veríamos hasta qué punto serían capaces de tolerar, ellos tan demócratas.

Cuando, tumbado en la mesa del quirófano, asustado como un conejo bajo la luz, te van a meter la anestesia para despanzurrarte la barriga, lo último que piensas, si eres un vicioso de la política, es ‘joder, si palmo me voy a quedar sin saber cómo termina este serial que es España, si Catalunya se independiza, si por fin salimos de la crisis, si hay regeneración democrática o si Podemos gana o se desinfla.

Si Rajoy en el cierre de campaña para las elecciones europeas afirma como resumen que ‘no podemos tirar por la borda la recuperación’, quiere decir que está haciendo política nacional y no europea.

Es de temer lo que ocurrirá en Europa desde el próximo lunes: en la mayoría de países se prevé que gane la extrema derecha o alcance resultados sobresalientes.

O Izquierda Plural si prefieren llamarlo así. Porque es el menos imperfecto, el menos corrupto y el más audaz y novedoso en sus propuestas.

Página 1 de 6

Sobre Nosotros

Somos una web de Noticias Curiosas.

Intentamos publicar lo mejor y lo peor de la red, curiosidades y actualidades.

Leer Mas

Atención este sitio utiliza cookies propios y de terceros. Si continua navegando acepta el uso de cookies Leer más