Gestionar una empresa no consiste únicamente en vender, facturar y conseguir que a final de mes las cuentas no parezcan el escenario de una película de catástrofes. Detrás de cada negocio existe una maquinaria administrativa formada por horarios, nóminas, vacaciones, facturas, turnos, almacenes, fichajes, impuestos, clientes, proveedores y datos que deben encajar entre sí.

    Cuanto más crece una organización, más evidente resulta un problema: gestionar cada área con una herramienta diferente puede acabar convirtiendo cualquier tarea sencilla en una pequeña expedición arqueológica.

    ¿Dónde están las horas extra de Marta? ¿Quién aprobó las vacaciones de Sergio? ¿Por qué el inventario dice que quedan 38 unidades cuando en la estantería hay siete? ¿La factura ya se emitió? ¿El empleado fichó desde la oficina o desde una hamaca en Punta Cana?

    Aquí entran en juego soluciones como un sistema de control de presencia, capaz de centralizar y automatizar buena parte de la información relacionada con jornadas, entradas, salidas y tiempos de trabajo.

    Pero el control horario es solamente una pieza del puzle.

    La verdadera transformación aparece cuando esta información se integra con recursos humanos, nóminas, ERP, facturación electrónica, sistemas adaptados a Verifactu, gestión de almacén y otras soluciones empresariales.

    El resultado no es simplemente tener más tecnología.

    Es conseguir que la tecnología deje de molestar y empiece a trabajar.

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    ¿Qué es un sistema de control de presencia?

    Sistema de control de presencia y aplicaciones para recursos humanos: una solución para mejorar la gestión 2

    Un sistema de control de presencia es una solución destinada a registrar, organizar y consultar la jornada laboral de los trabajadores.

    Permite conocer cuándo comienza y termina la actividad laboral, gestionar pausas, incidencias, horas extraordinarias, diferentes turnos o determinados tipos de ausencia.

    El concepto puede parecer sencillo.

    Un trabajador entra, ficha, trabaja y vuelve a fichar cuando termina.

    Fin.

    Bueno, en un universo empresarial paralelo quizás.

    En una empresa real aparecen turnos partidos, teletrabajo, empleados itinerantes, horas adicionales, cambios de última hora, permisos, retrasos, salidas médicas, centros diferentes, equipos nocturnos y aquel compañero que asegura que fichó pero, misteriosamente, el sistema no comparte su recuerdo.

    Precisamente por eso los sistemas modernos van bastante más allá de sustituir la vieja tarjeta de cartón por un botón digital.

    Pueden convertirse en una fuente de datos para todo el departamento de recursos humanos.

    Del reloj de fichar a la gestión inteligente del tiempo

    Durante décadas, controlar la presencia significaba básicamente saber si una persona había acudido al trabajo.

    Las primeras soluciones mecánicas estampaban la hora sobre una tarjeta.

    Después aparecieron terminales electrónicos, tarjetas magnéticas y dispositivos biométricos.

    Ahora existen plataformas capaces de gestionar fichajes desde distintos dispositivos, centros o modalidades de trabajo.

    La evolución tiene bastante lógica.

    La forma de trabajar también ha cambiado.

    Muchas empresas combinan oficinas, centros de producción, teletrabajo, desplazamientos, comerciales, técnicos o equipos distribuidos en diferentes ciudades.

    En esas circunstancias, limitar el control horario a una máquina colocada junto a una puerta puede ser bastante poco práctico.

    Un sistema digital permite que la información viaje con la organización.

    Y eso cambia bastante las cosas.

    ¿Por qué es importante controlar correctamente la jornada laboral?

    La primera razón es evidente: cumplimiento.

    Las empresas necesitan disponer de información fiable sobre las jornadas realizadas y conservar los registros correspondientes de acuerdo con la normativa aplicable.

    Sin embargo, reducir el control horario a una obligación administrativa sería quedarse bastante corto.

    Los datos sobre presencia pueden ayudar también a comprender cómo funciona realmente una organización.

    Por ejemplo:

    • detectar acumulaciones habituales de horas extraordinarias;
    • identificar departamentos con problemas de planificación;
    • comprobar diferencias entre jornadas previstas y realizadas;
    • gestionar turnos;
    • estudiar absentismo;
    • controlar incidencias;
    • preparar datos relacionados con nóminas;
    • conocer necesidades de personal;
    • mejorar la planificación de vacaciones;
    • organizar equipos en periodos de mayor carga de trabajo.

    Aquí aparece una de las ideas más interesantes de la digitalización empresarial.

    Un mismo dato puede ser útil para varios departamentos.

    La hora de entrada de una persona puede afectar al control horario, pero también a la planificación de personal, al cálculo de determinados conceptos salariales y al análisis de costes.

    Si cada departamento vuelve a introducir esa misma información manualmente, estamos pagando varias veces por hacer prácticamente el mismo trabajo.

    Y los errores también se multiplican.

    Qué son las aplicaciones para recursos humanos

    Sistema de control de presencia y aplicaciones para recursos humanos: una solución para mejorar la gestión 3

    El concepto de recursos humanos ha cambiado muchísimo.

    Hace unos años, el departamento de RR. HH. estaba relacionado principalmente con contratos, nóminas y documentación.

    Actualmente puede gestionar selección, formación, talento, desempeño, comunicación interna, vacaciones, registro horario, analítica laboral y muchas otras áreas.

    Por eso han aparecido plataformas que reúnen diferentes funciones en un mismo entorno.

    Las aplicaciones para recursos humanos pueden ayudar a centralizar procesos que tradicionalmente estaban repartidos entre hojas de cálculo, correos electrónicos, documentos impresos y programas independientes.

    Esta centralización resulta especialmente importante cuando aumenta el número de trabajadores.

    Gestionar diez empleados en una hoja de cálculo puede ser posible.

    Gestionar quinientos de esa manera ya empieza a parecer un deporte extremo.

    Control de presencia y recursos humanos: dos sistemas que deberían hablar entre sí

    Uno de los errores habituales al digitalizar una empresa consiste en comprar programas como quien llena un cajón de cables.

    Uno para fichajes.

    Otro para nóminas.

    Otro para vacaciones.

    Otro para facturas.

    Otro para almacén.

    Otro para recursos humanos.

    Otro que nadie recuerda quién contrató, pero cuyo recibo sigue llegando puntualmente.

    Individualmente todos pueden funcionar bien.

    El problema aparece cuando ninguno comparte información con los demás.

    Entonces comienza el festival del copiar y pegar.

    El control de presencia puede convertirse en una fuente importante de información para recursos humanos.

    Si ambos sistemas están integrados, muchos procesos pueden automatizarse.

    Por ejemplo, un trabajador registra su jornada.

    El sistema detecta las horas realizadas.

    Una incidencia puede enviarse para revisión.

    Una vez validada, esos datos pueden utilizarse posteriormente en los procesos correspondientes de nómina o planificación.

    Sin integración, alguien podría tener que exportar un archivo, modificarlo, importarlo en otra aplicación y comprobar que todo ha quedado correctamente registrado.

    Con veinte empleados quizá sea manejable.

    Con dos mil, no tanto.

    ¿Dónde entra el ERP en todo esto?

    Aquí aparece uno de los protagonistas habituales de cualquier proyecto serio de digitalización: el ERP.

    ERP son las siglas de Enterprise Resource Planning, normalmente traducido como sistema de planificación de recursos empresariales.

    Su objetivo consiste en integrar diferentes procesos de la empresa dentro de un entorno común.

    Dependiendo de la solución y de las necesidades de la organización, un ERP puede abarcar áreas como:

    • contabilidad;
    • finanzas;
    • compras;
    • ventas;
    • facturación;
    • inventario;
    • almacenes;
    • proveedores;
    • clientes;
    • producción;
    • logística;
    • proyectos;
    • recursos humanos.

    La clave no está únicamente en tener muchas funciones.

    Está en conseguir que compartan información.

    Imaginemos una empresa que vende material industrial.

    Cuando recibe un pedido pueden producirse varias acciones:

    se genera la venta, disminuye el inventario, se prepara una expedición, puede generarse una factura, aparece un movimiento contable y quizá sea necesario realizar un nuevo pedido al proveedor.

    Si cada departamento utiliza una base de datos completamente independiente, tendremos varias versiones de la realidad.

    Y cuando una empresa tiene cinco versiones distintas de la realidad, suele acabar gobernando Excel.

    Diferencia entre un ERP y un programa independiente

    Un programa especializado puede resolver una necesidad concreta extraordinariamente bien.

    Por ejemplo, una herramienta de control horario está diseñada específicamente para gestionar jornadas y presencia.

    Una aplicación de almacén se centra en inventario y movimientos de mercancías.

    Un software de facturación se dedica a facturas.

    Un ERP, por el contrario, busca conectar diferentes procesos empresariales.

    No significa que una opción sea necesariamente mejor que la otra.

    La decisión depende de cada organización.

    En muchos casos, la mejor arquitectura consiste precisamente en combinar un ERP con aplicaciones especializadas perfectamente integradas.

    De esta forma se obtiene profundidad funcional sin crear islas de información.

    Aplicación independiente

    Sus principales ventajas pueden ser:

    • especialización;
    • implantación relativamente sencilla;
    • curva de aprendizaje limitada;
    • coste inicial menor en determinados escenarios.

    Pero puede presentar problemas cuando la empresa empieza a necesitar datos procedentes de otros departamentos.

    ERP

    Sus principales ventajas son:

    • centralización;
    • trazabilidad;
    • automatización;
    • reducción de duplicidades;
    • visión global de la empresa;
    • capacidad de crecimiento.

    Su implantación, sin embargo, suele exigir mayor planificación.

    Un ERP mal configurado puede convertirse en una herramienta extraordinariamente sofisticada para hacer las cosas mal mucho más deprisa.

    La integración: donde realmente aparece la magia

    Supongamos que una empresa tiene 150 trabajadores.

    Utiliza un programa de control horario, otro de recursos humanos y otro para calcular nóminas.

    Cada final de mes, alguien descarga los datos del sistema horario.

    Posteriormente revisa incidencias.

    Después introduce determinados valores en nóminas.

    Si encuentra una incoherencia, vuelve al programa anterior.

    Envía un correo.

    Recibe una respuesta.

    Corrige.

    Exporta.

    Importa.

    Reza un poquito.

    Y espera que todo cuadre.

    Ahora imaginemos que esos sistemas están integrados.

    Los registros horarios pasan automáticamente al entorno correspondiente.

    Las incidencias aparecen señaladas.

    Los responsables validan las excepciones.

    Las ausencias están registradas.

    La información necesaria puede estar disponible para preparar nóminas.

    El proceso deja de depender tanto de tareas repetitivas.

    Ese es el verdadero valor de una buena integración.

    No consiste en poner diez programas debajo de un mismo logotipo.

    Consiste en eliminar pasos innecesarios.

    Integración con nóminas

    La nómina es uno de los procesos más sensibles dentro de una organización.

    Un pequeño error puede convertirse rápidamente en un problema bastante grande.

    Horas extraordinarias, nocturnidad, complementos, ausencias, turnos o determinados conceptos variables pueden afectar al cálculo final.

    Cuando la información relacionada con presencia está desconectada del sistema de nóminas, aumenta la intervención manual.

    Y cada vez que aparece una intervención manual existe una posibilidad adicional de error.

    La integración puede ayudar a trasladar información validada entre sistemas.

    Esto no significa eliminar el control humano.

    Al contrario.

    Significa que el profesional puede dedicar su tiempo a revisar excepciones importantes en lugar de transcribir cientos de datos.

    Es una diferencia bastante importante.

    Automatizar no significa dejar las llaves de la empresa a un robot y marcharse a tomar café.

    Significa reservar el criterio humano para aquello donde realmente aporta valor.

    ¿Qué relación existe entre ERP y nóminas?

    Dependiendo de la estructura tecnológica utilizada, la gestión de nóminas puede estar integrada directamente dentro del ecosistema empresarial o conectarse mediante soluciones externas.

    Lo importante es garantizar consistencia entre los datos.

    Los departamentos financieros necesitan conocer costes laborales.

    Recursos humanos necesita gestionar información relacionada con empleados.

    La dirección puede querer analizar costes por departamento, proyecto o centro de trabajo.

    Si todos estos cálculos parten de datos diferentes, las comparaciones pueden resultar poco fiables.

    Un ecosistema integrado permite disponer de una información más coherente.

    Factura electrónica obligatoria y ERP

    Otro gran cambio en la gestión empresarial está relacionado con la digitalización de la facturación.

    La factura electrónica no consiste simplemente en convertir una factura tradicional en PDF.

    Ese es uno de los malentendidos más habituales.

    Una factura electrónica puede requerir determinados formatos, procesos, garantías técnicas e intercambio estructurado de información según el ámbito y la normativa aplicable.

    El desarrollo de la factura electrónica obligatoria está impulsando a muchas empresas a revisar sus sistemas de facturación.

    Aquí el ERP vuelve a ocupar una posición importante.

    Si las ventas ya se gestionan dentro del ERP, tiene bastante sentido que la generación y procesamiento de las facturas estén conectados con:

    • clientes;
    • pedidos;
    • contabilidad;
    • cobros;
    • impuestos;
    • productos;
    • servicios.

    Esto reduce la necesidad de reconstruir información en aplicaciones separadas.

    Además, facilita la trazabilidad.

    Puede conocerse de dónde procede una factura, qué operación la generó y cómo termina reflejada en otros procesos administrativos.

    Verifactu y factura electrónica no son exactamente lo mismo

    Conviene aclarar otra confusión frecuente.

    Verifactu y factura electrónica están relacionados con la modernización y control de los sistemas de facturación, pero no representan exactamente el mismo concepto.

    La factura electrónica se refiere al formato y al intercambio digital de las facturas dentro de los escenarios establecidos por la normativa correspondiente.

    Verifactu está vinculado a los requisitos que deben cumplir determinados sistemas informáticos de facturación y a la generación de registros que garanticen integridad, conservación y trazabilidad conforme a la regulación aplicable.

    Por tanto, una empresa puede necesitar revisar varios aspectos de su sistema.

    No basta con preguntarse:

    “¿Mi programa genera PDF?”

    La pregunta interesante es:

    “¿Mi sistema de facturación está preparado para cumplir los requisitos que corresponden a mi actividad?”

    Y aquí empieza la parte menos divertida de utilizar un programa antiquísimo que solamente entiende su creador, quien casualmente se jubiló en 2008.

    ERP y adaptación a Verifactu

    Sistema de control de presencia y aplicaciones para recursos humanos: una solución para mejorar la gestión 4

    Un ERP moderno puede ayudar a centralizar la información de facturación y facilitar la adaptación de los procesos empresariales a las nuevas exigencias.

    Esta preparación resulta especialmente relevante para organizaciones con un volumen importante de operaciones.

    Imaginemos una empresa que emite 50 facturas mensuales.

    Ahora imaginemos otra que emite 50.000.

    El enfoque tecnológico no puede ser exactamente el mismo.

    Cuanto mayor sea el volumen, más importante resulta automatizar procedimientos, mantener trazabilidad y evitar manipulaciones manuales innecesarias.

    También resulta fundamental elegir soluciones capaces de actualizarse.

    La normativa cambia.

    Los requisitos técnicos evolucionan.

    Una plataforma empresarial que no pueda adaptarse puede convertirse rápidamente en una deuda tecnológica.

    Gestión de almacén: la parte física del negocio también necesita datos

    Hasta ahora hemos hablado mucho de personas y facturas.

    Pero en sectores como distribución, comercio, industria o logística existe otro elemento fundamental: las mercancías.

    Aquí entra la gestión de almacén.

    Un sistema de almacén permite controlar aspectos como:

    • entradas;
    • salidas;
    • ubicaciones;
    • existencias;
    • movimientos;
    • preparación de pedidos;
    • reposición;
    • inventarios.

    La integración con un ERP puede conectar estos movimientos físicos con los procesos comerciales y financieros.

    Por ejemplo, un cliente realiza un pedido.

    El ERP registra la operación.

    El almacén recibe la orden de preparación.

    Se descuenta la mercancía correspondiente.

    La expedición queda registrada.

    La facturación puede continuar su flujo.

    La dirección dispone posteriormente de información sobre ventas, márgenes, rotación o disponibilidad.

    Todo parte del mismo acontecimiento.

    Un pedido.

    Pero ese pedido puede afectar a media empresa.

    ¿Qué ocurre cuando almacén y ERP no están integrados?

    Aparece uno de los clásicos del mundo empresarial:

    el stock fantasma.

    El sistema dice que existen 24 unidades.

    El almacén encuentra 19.

    Ventas acaba de reservar cinco.

    Compras cree que todavía hay suficientes.

    Y un operario acaba buscando detrás de unas cajas por si las cinco desaparecidas han fundado una colonia independiente.

    Las diferencias de inventario pueden tener muchas causas.

    Errores humanos, movimientos no registrados, devoluciones, mercancía deteriorada, ubicaciones equivocadas o procesos deficientes.

    La integración tecnológica no elimina mágicamente todos estos problemas, pero puede reducir bastantes.

    Cuantos menos datos tengan que introducirse repetidamente, menor será el margen de error.

    Del fichaje al balance: cómo se conectan todos los procesos

    Puede parecer que el control de presencia y la gestión de almacén viven en universos diferentes.

    Sin embargo, desde una perspectiva empresarial pueden acabar conectados.

    Pensemos en una compañía logística.

    Un equipo trabaja durante un turno determinado.

    Ese turno tiene un coste laboral.

    Durante esas horas se preparan determinados pedidos.

    Los pedidos generan expediciones.

    Las expediciones generan ventas.

    Las ventas generan facturación.

    La facturación termina reflejada en contabilidad.

    De repente, la jornada de un trabajador y la factura de un cliente forman parte de una misma cadena de información.

    Un ecosistema integrado puede ayudar a analizar esa cadena.

    ¿Cuánto personal necesitamos para preparar determinado volumen de pedidos?

    ¿Cuáles son los turnos de mayor productividad?

    ¿Cuánto cuesta realmente determinada operación?

    ¿Qué almacén necesita refuerzo?

    ¿Qué centro está realizando demasiadas horas extraordinarias?

    Es aquí donde los datos empiezan a convertirse en decisiones.

    Ventajas de un sistema de control de presencia integrado

    Las ventajas no se limitan a registrar entradas y salidas.

    1. Menos tareas repetitivas

    Introducir la misma información en diferentes programas consume tiempo.

    También resulta terriblemente aburrido, que no suele aparecer en los informes de productividad pero debería.

    Automatizar intercambios de datos permite reducir trabajo administrativo.

    2. Mayor precisión

    Menos transcripciones manuales significa menos posibilidades de introducir valores incorrectos.

    3. Información actualizada

    Los responsables pueden consultar datos recientes sin esperar a que alguien prepare una hoja de cálculo.

    4. Mayor trazabilidad

    Puede resultar más sencillo conocer qué ocurrió, cuándo ocurrió y quién realizó determinada acción.

    5. Mejor planificación

    Los datos históricos permiten identificar patrones.

    6. Escalabilidad

    Una empresa puede gestionar un número creciente de trabajadores sin multiplicar necesariamente las tareas administrativas al mismo ritmo.

    7. Mejor experiencia del empleado

    Un trabajador puede consultar determinada información, solicitar vacaciones o revisar sus registros sin depender constantemente del departamento de RR. HH.

    ¿Qué ventajas aportan las aplicaciones para recursos humanos?

    La digitalización de RR. HH. puede afectar prácticamente a todo el ciclo de vida del empleado.

    Desde su incorporación hasta su desarrollo profesional.

    Una plataforma completa puede facilitar procesos relacionados con:

    • incorporación;
    • documentación;
    • control horario;
    • ausencias;
    • vacaciones;
    • formación;
    • evaluación;
    • talento;
    • comunicación;
    • organización;
    • analítica.

    Esto permite que recursos humanos deje de ser únicamente un departamento administrativo.

    Puede convertirse en una fuente estratégica de información.

    Caso práctico 1: una pyme que está creciendo

    Imaginemos una empresa con 12 trabajadores.

    Durante años ha utilizado una hoja de cálculo para controlar vacaciones y otro documento para anotar horas.

    Funciona.

    Más o menos.

    La empresa crece y llega a 35 trabajadores.

    Comienzan los problemas.

    Hay personas trabajando en diferentes horarios.

    Aparecen turnos.

    Las vacaciones coinciden.

    Las horas extraordinarias aumentan.

    El responsable dedica demasiado tiempo a comprobar registros.

    Es un momento bastante habitual para plantearse implantar un sistema de control de presencia.

    No hace falta esperar a tener 500 empleados.

    La señal adecuada puede ser mucho más sencilla:

    cuando gestionar los procesos empieza a consumir más tiempo del razonable.

    Caso práctico 2: una asesoría

    Una asesoría presenta un escenario completamente diferente.

    Puede gestionar información laboral, fiscal o contable de numerosos clientes.

    Aquí la eficiencia depende muchísimo de la estandarización.

    Recibir cada mes información mediante correos, fotografías, hojas de cálculo y mensajes enviados a las once de la noche es una receta estupenda para desarrollar afición por los antiácidos.

    La integración entre sistemas de gestión puede facilitar la recepción y procesamiento de información.

    También puede permitir automatizar determinadas tareas repetitivas.

    Para una asesoría, algunos criterios especialmente importantes pueden ser:

    • capacidad multiempresa;
    • automatización;
    • gestión documental;
    • actualizaciones normativas;
    • integración con nóminas;
    • facturación;
    • contabilidad;
    • facilidad para intercambiar información con clientes.

    Caso práctico 3: una empresa logística

    En logística, tiempo y coordinación son fundamentales.

    La actividad puede estar distribuida entre almacenes, oficinas, conductores, operarios y diferentes turnos.

    Un sistema de control de presencia puede ayudar a organizar las jornadas.

    La gestión de almacén permite controlar mercancías.

    El ERP conecta compras, ventas, inventario y finanzas.

    La nómina procesa la información laboral correspondiente.

    Cuando estas herramientas están integradas, la organización dispone de una imagen bastante más completa de su actividad.

    Incluso pueden compararse determinados costes laborales con los volúmenes operativos.

    Esta información puede ayudar a decidir cuándo reforzar turnos o cómo repartir recursos.

    Caso práctico 4: comercio y distribución

    Una empresa distribuidora puede manejar miles de referencias.

    Aquí un ERP resulta especialmente útil para conectar:

    compras, proveedores, tarifas, clientes, stock, ventas, almacén y facturación.

    Si además existen varios centros o almacenes, la dificultad aumenta.

    Saber qué existe y dónde está puede parecer una pregunta tremendamente básica.

    En la práctica, responderla en tiempo real es uno de los grandes retos de muchas organizaciones.

    Caso práctico 5: empresa de servicios

    Las empresas de servicios tienen otras prioridades.

    No gestionan necesariamente grandes cantidades de mercancía, pero sí horas de trabajo, clientes y proyectos.

    En estos negocios puede resultar interesante cruzar información entre jornadas, proyectos y facturación.

    Esto permite analizar la rentabilidad de determinados servicios.

    Una consultora puede saber que un proyecto generó 40.000 euros.

    Muy bien.

    Pero esa cifra por sí sola dice poco.

    ¿Cuántas horas fueron necesarias?

    ¿Cuántos profesionales participaron?

    ¿Qué otros costes existieron?

    Solo combinando los datos aparece la rentabilidad real.

    Qué empresa necesita un ERP

    Existe un mito bastante extendido según el cual los ERP están reservados a grandes corporaciones.

    No necesariamente.

    Una pyme también puede beneficiarse de centralizar información.

    La cuestión no es únicamente el tamaño.

    Importa la complejidad.

    Una empresa pequeña con comercio electrónico, almacén, diferentes canales de venta y decenas de proveedores puede tener procesos bastante complejos.

    Mientras tanto, una organización mayor dedicada a una actividad muy sencilla puede tener necesidades tecnológicas diferentes.

    Por tanto, la pregunta adecuada no es:

    “¿Somos suficientemente grandes para utilizar un ERP?”

    Mejor preguntar:

    “¿Nuestros procesos necesitan estar conectados?”

    Criterios para elegir un sistema de control de presencia

    Sistema de control de presencia y aplicaciones para recursos humanos: una solución para mejorar la gestión 5

    No todos los sistemas son iguales.

    Antes de seleccionar uno conviene analizar varios elementos.

    Facilidad de uso

    Si fichar requiere completar doce pantallas, los trabajadores encontrarán formas creativas de odiar la aplicación.

    La experiencia debe ser sencilla.

    Modalidades de fichaje

    Hay que estudiar cómo trabaja realmente la plantilla.

    Oficina, teletrabajo, centros distintos, movilidad, terminales físicos o dispositivos móviles pueden requerir opciones diferentes.

    Gestión de incidencias

    Un buen sistema debería permitir corregir situaciones excepcionales de forma ordenada y trazable.

    Informes

    Los datos deben poder interpretarse.

    Acumular millones de registros sin capacidad de análisis sirve de bastante poco.

    Integraciones

    Este punto resulta fundamental.

    Conviene comprobar cómo puede conectarse la solución con recursos humanos, nóminas u otras aplicaciones.

    Escalabilidad

    La herramienta elegida debería poder acompañar el crecimiento previsto.

    Criterios para elegir aplicaciones para recursos humanos

    Las necesidades pueden variar muchísimo.

    No todas las empresas necesitan absolutamente todas las funciones disponibles.

    Conviene priorizar.

    Entre los factores importantes pueden encontrarse:

    • tamaño de la plantilla;
    • procesos que se quieren digitalizar;
    • experiencia del usuario;
    • posibilidades de automatización;
    • integraciones;
    • seguridad;
    • permisos;
    • gestión documental;
    • analítica;
    • capacidad de configuración;
    • soporte;
    • actualizaciones.

    Comprar una plataforma con 300 funciones puede parecer fantástico.

    Hasta descubrir que realmente utilizamos seis.

    El objetivo debería ser encontrar la solución adecuada, no la que tenga el folleto más grueso.

    Cómo elegir un ERP

    Elegir un ERP es una decisión todavía más estratégica.

    Puede afectar a numerosos departamentos.

    Por eso conviene comenzar analizando procesos y no únicamente productos.

    ¿Qué problemas queremos resolver?

    Esta debería ser la primera pregunta.

    Reducir tareas manuales.

    Centralizar datos.

    Mejorar inventario.

    Prepararse para cambios de facturación.

    Conectar diferentes centros.

    Analizar costes.

    Cada objetivo puede modificar la elección.

    ¿Qué aplicaciones necesitamos integrar?

    Hay empresas que ya poseen herramientas especializadas que funcionan perfectamente.

    No siempre es necesario sustituirlas.

    Puede ser más inteligente integrarlas.

    ¿Puede crecer con nosotros?

    Cambiar un ERP no suele ser una actividad que una empresa quiera practicar todos los veranos.

    Conviene pensar también en las necesidades futuras.

    ¿Cómo se actualizará?

    Esto resulta especialmente relevante en áreas relacionadas con legislación, impuestos, facturación o nóminas.

    ¿Qué soporte existe?

    Cuando un sistema participa en procesos críticos, disponer de ayuda especializada resulta esencial.

    Error común 1: digitalizar procesos malos

    Digitalizar un proceso deficiente no lo convierte automáticamente en bueno.

    Solamente produce un proceso deficiente digital.

    Y posiblemente con notificaciones.

    Antes de implantar una herramienta conviene revisar cómo se trabaja.

    Quizá existen pasos que ya no tienen sentido.

    Quizá varias personas están revisando exactamente lo mismo.

    Quizá se introduce dos veces una información que podría registrarse una sola vez.

    La implantación de nuevas soluciones representa una buena oportunidad para limpiar procesos.

    Error común 2: no involucrar a los usuarios

    Una plataforma puede ser técnicamente espectacular.

    Si nadie quiere utilizarla, tenemos un problema.

    Los trabajadores que utilizan diariamente el sistema suelen conocer detalles que no aparecen en ningún diagrama.

    Involucrar a usuarios reales durante la implantación puede detectar dificultades antes del lanzamiento.

    Error común 3: intentar cambiarlo absolutamente todo de golpe

    Existe una tentación peligrosa.

    “Ya que implantamos un ERP, cambiamos recursos humanos, nóminas, almacén, facturación, CRM, la intranet y probablemente la cafetera.”

    Calma.

    Los proyectos demasiado ambiciosos pueden aumentar riesgos.

    En muchos casos resulta más razonable dividir la transformación en fases.

    Error común 4: ignorar la calidad de los datos

    Un sistema nuevo no arregla automáticamente información antigua incorrecta.

    Si importamos clientes duplicados, referencias mal nombradas o registros incompletos, simplemente tendremos datos malos dentro de una plataforma más moderna.

    Antes de migrar información conviene revisar y depurar.

    Error común 5: comprar exclusivamente por precio

    El coste importa.

    Evidentemente.

    Pero evaluar exclusivamente la cuota mensual puede resultar engañoso.

    También debemos considerar:

    • implantación;
    • mantenimiento;
    • integraciones;
    • formación;
    • soporte;
    • actualizaciones;
    • tiempo ahorrado;
    • escalabilidad.

    Una aplicación aparentemente barata puede acabar siendo cara si obliga a realizar muchas tareas manuales.

    Error común 6: crear demasiadas islas de información

    Una empresa puede estar muy digitalizada y seguir funcionando mal.

    Tener doce aplicaciones en la nube no significa necesariamente estar integrado.

    La pregunta importante es si esas aplicaciones intercambian datos correctamente.

    Si los empleados continúan copiando información entre pantallas, la transformación digital está un poco maquillada.

    La automatización no sustituye la gestión

    Otro error consiste en pensar que el software resolverá problemas organizativos por sí solo.

    No.

    Una herramienta puede proporcionar información.

    Puede automatizar tareas.

    Puede detectar inconsistencias.

    Pero sigue siendo necesario definir políticas, responsabilidades y procedimientos.

    Un sistema de control de presencia no decide cómo organizar una plantilla.

    Proporciona datos para hacerlo mejor.

    Un ERP no diseña la estrategia de una empresa.

    Ayuda a ejecutar y analizar esa estrategia.

    El valor de disponer de un dato único

    Uno de los principios más interesantes de los sistemas integrados consiste en reducir duplicidades.

    Si el domicilio de un cliente aparece en cuatro programas diferentes, existen cuatro posibilidades de que esté desactualizado.

    Si determinada información se gestiona desde una fuente central y se distribuye correctamente, disminuyen las inconsistencias.

    Lo mismo ocurre con productos, empleados, proveedores o movimientos.

    Crear una única referencia fiable puede parecer una cuestión puramente informática.

    En realidad, afecta directamente a la gestión.

    Datos y toma de decisiones

    Cuando las diferentes áreas de la empresa están conectadas, pueden aparecer análisis mucho más interesantes.

    Por ejemplo:

    ¿qué departamento acumula más horas extraordinarias?

    ¿qué almacén tiene mayor rotación?

    ¿qué producto deja más margen?

    ¿qué cliente genera más incidencias?

    ¿qué proyectos consumen más horas de las presupuestadas?

    ¿cuál es el coste laboral real de determinada actividad?

    Responder correctamente estas preguntas puede tener impacto directo en la rentabilidad.

    Inteligencia empresarial: del registro a la predicción

    La siguiente etapa consiste en utilizar la información histórica para detectar tendencias.

    Los datos de presencia pueden ayudar a conocer patrones de demanda de personal.

    El almacén puede mostrar productos con rotación estacional.

    El ERP puede identificar cambios en ventas o márgenes.

    Los recursos humanos pueden analizar determinados indicadores de la plantilla.

    Cuanto mejor integrada se encuentra la información, más posibilidades existen de extraer conocimiento útil.

    La empresa deja de mirar únicamente lo que ocurrió.

    Empieza a entender por qué ocurrió.

    Y puede intentar anticipar lo que ocurrirá después.

    Seguridad y permisos: no todo el mundo necesita verlo todo

    Integrar información no significa abrir todas las puertas.

    Al contrario.

    Cuando una plataforma centraliza datos sensibles, resulta fundamental controlar accesos.

    Recursos humanos maneja información especialmente delicada.

    Finanzas también.

    Un empleado puede necesitar consultar sus propios registros horarios, pero evidentemente no debería disponer de acceso completo a las nóminas de toda la compañía.

    Los sistemas empresariales deberían permitir definir perfiles, permisos y responsabilidades.

    También conviene revisar cuestiones relacionadas con trazabilidad, seguridad y protección de información.

    La experiencia del empleado también importa

    La digitalización suele analizarse desde la perspectiva de dirección.

    Cuánto cuesta.

    Cuánto ahorra.

    Cuánto automatiza.

    Pero también existe otra perspectiva.

    La del trabajador.

    Poder consultar horarios, revisar vacaciones, comunicar incidencias o acceder a determinada documentación sin enviar varios correos puede mejorar bastante la experiencia diaria.

    Un buen sistema debería simplificar.

    No añadir burocracia digital.

    Porque sustituir tres formularios de papel por ocho formularios online no es exactamente progreso.

    Es burocracia con Wi-Fi.

    ¿Cuándo es el momento de cambiar de sistema?

    Existen algunas señales bastante claras.

    Por ejemplo:

    cuando demasiados procesos dependen de hojas de cálculo.

    Cuando diferentes departamentos trabajan con cifras diferentes.

    Cuando preparar informes requiere varios días.

    Cuando un trabajador debe introducir la misma información varias veces.

    Cuando gestionar nóminas exige demasiadas correcciones manuales.

    Cuando resulta difícil conocer el stock real.

    Cuando actualizar procesos por cambios normativos se convierte en una pesadilla.

    O cuando solamente una persona sabe utilizar el programa antiguo y todo el departamento tiembla cada vez que esa persona pide vacaciones.

    Cómo plantear una implantación correctamente

    La tecnología es solamente una parte del proyecto.

    Una implantación empresarial debería comenzar con análisis.

    Fase 1: conocer los procesos

    Hay que entender cómo funciona actualmente la empresa.

    No cómo creemos que funciona.

    Cómo funciona de verdad.

    Fase 2: detectar problemas

    Duplicidades, errores, tareas manuales, cuellos de botella o falta de información.

    Fase 3: definir prioridades

    No todo tiene la misma importancia.

    Fase 4: elegir soluciones

    Aquí se analizan funcionalidades, integraciones, escalabilidad y costes.

    Fase 5: preparar los datos

    Migrar basura perfectamente organizada sigue siendo migrar basura.

    Fase 6: probar

    Antes de lanzar un sistema crítico conviene realizar pruebas.

    Fase 7: formar usuarios

    Una aplicación solamente genera valor cuando la gente sabe utilizarla.

    Fase 8: medir resultados

    Después de implantarla debemos comprobar si realmente hemos mejorado.

    ¿Qué debería medir una empresa?

    Depende del proyecto.

    En control de presencia podrían analizarse indicadores como incidencias, tiempos administrativos o volumen de correcciones.

    En almacén podrían estudiarse diferencias de inventario, tiempos de preparación o rotación.

    En facturación podrían medirse tiempos de emisión, errores o tareas manuales.

    En recursos humanos podrían analizarse tiempos dedicados a determinados procedimientos.

    Sin medición resulta difícil saber si la tecnología ha solucionado algo.

    Pyme: empezar por los problemas que realmente duelen

    Para una pyme, la prioridad suele ser obtener resultados sin crear una infraestructura desproporcionada.

    Puede tener sentido comenzar por procesos que generan muchas tareas manuales.

    Control horario.

    Facturación.

    Contabilidad.

    Nóminas.

    Inventario.

    Después pueden integrarse progresivamente otras áreas.

    La ventaja de este enfoque es que permite obtener beneficios concretos mientras la organización madura digitalmente.

    Empresa mediana: integrar departamentos

    Cuando una organización alcanza cierto nivel de complejidad, la integración se vuelve especialmente importante.

    No basta con optimizar cada departamento individualmente.

    Hay que optimizar el recorrido de la información.

    Ventas genera datos que necesita almacén.

    Almacén genera movimientos que interesan a finanzas.

    Recursos humanos genera información relacionada con costes.

    La dirección necesita una visión transversal.

    Aquí un ERP puede convertirse en el eje central del ecosistema.

    Gran empresa: gobernanza, escalabilidad y analítica

    En organizaciones grandes, el volumen introduce nuevos desafíos.

    Miles de trabajadores.

    Múltiples sociedades.

    Diferentes centros.

    Enormes volúmenes de transacciones.

    Numerosos perfiles de acceso.

    La tecnología debe ser capaz de escalar y mantener coherencia.

    También aumenta la importancia de la analítica.

    Una diferencia del 1 % puede parecer pequeña.

    Aplicada a millones de operaciones puede representar una cantidad enorme de dinero.

    Asesorías: automatizar sin perder control

    En asesorías resulta especialmente importante encontrar equilibrio.

    Automatizar procesos repetitivos puede liberar muchas horas.

    Pero determinadas operaciones requieren revisión profesional.

    Las herramientas deben facilitar esa revisión.

    No ocultarla.

    El software ideal no debería convertir al asesor en un simple pulsador de botones.

    Debería permitir que dedique menos tiempo a trasladar números y más a interpretarlos.

    Logística: cuando cada minuto cuenta

    En logística, retrasos aparentemente pequeños pueden propagarse rápidamente.

    Un pedido que no se prepara.

    Un camión que espera.

    Una entrega que llega tarde.

    Un cliente que reclama.

    Un proceso integrado ayuda a ofrecer visibilidad.

    El ERP sabe qué se ha vendido.

    El almacén sabe qué se está preparando.

    La planificación conoce los recursos disponibles.

    Los responsables pueden tomar decisiones con información actualizada.

    La ventaja competitiva no está solamente en tener software

    Dos empresas pueden utilizar la misma tecnología y obtener resultados completamente diferentes.

    ¿Por qué?

    Porque la ventaja no reside exclusivamente en la herramienta.

    Está en cómo se utiliza.

    Una organización con procesos claros, buenos datos y equipos formados puede extraer mucho más valor de una plataforma.

    Por eso la transformación digital también es transformación organizativa.

    Menos tareas administrativas, más trabajo útil

    Este podría ser el objetivo final.

    No digitalizar por moda.

    No acumular aplicaciones.

    No colocar “inteligencia artificial” en una presentación para que suene futurista.

    El propósito debería ser reducir aquello que aporta poco valor.

    Copiar datos.

    Buscar archivos.

    Corregir duplicidades.

    Preparar informes manualmente.

    Perseguir aprobaciones.

    Cuanto más de ese trabajo pueda automatizarse correctamente, más tiempo queda para actividades realmente importantes.

    Un ecosistema conectado para una empresa más eficiente

    Un sistema de control de presencia resuelve una necesidad concreta y fundamental: registrar correctamente la jornada y organizar información relacionada con el tiempo de trabajo.

    Las aplicaciones de recursos humanos amplían esa visión al conjunto de la plantilla.

    El ERP conecta los procesos empresariales.

    La nómina transforma determinados datos laborales en información económica.

    La gestión de almacén conecta la actividad física con ventas y compras.

    La facturación electrónica y los requisitos relacionados con Verifactu están impulsando nuevos cambios en la administración de las empresas.

    Todo está cada vez más conectado.

    Por eso elegir herramientas aisladas sin pensar en integración puede crear problemas a medio plazo.

    La empresa del futuro probablemente tendrá menos programas visibles

    Puede parecer contradictorio.

    Cada vez existen más soluciones tecnológicas, pero la experiencia ideal consiste en que el usuario tenga que pensar menos en ellas.

    Los datos deberían fluir entre departamentos.

    Las automatizaciones deberían encargarse de tareas repetitivas.

    Las incidencias deberían aparecer cuando realmente requieren atención.

    La tecnología debería permanecer discretamente trabajando detrás.

    Eso es mucho más interesante que tener quince iconos nuevos en el escritorio.

    Conclusión: gestionar mejor significa conectar mejor

    Implantar un sistema de control de presencia puede ser el primer paso hacia una gestión laboral más ordenada, pero su verdadero potencial aparece cuando deja de funcionar como una isla.

    Integrarlo con recursos humanos permite mejorar la gestión de jornadas, incidencias, vacaciones y otra información laboral.

    Conectarlo con procesos de nómina reduce tareas manuales.

    Un ERP puede relacionar esas áreas con finanzas, ventas, compras, facturación y otros procesos.

    La gestión de almacén añade la dimensión física de la actividad.

    Y los nuevos requisitos relacionados con sistemas de facturación, factura electrónica y Verifactu hacen todavía más importante trabajar con plataformas capaces de evolucionar.

    No existe una solución universal válida para todas las empresas.

    Una pyme tiene necesidades diferentes a una asesoría.

    Una empresa logística no trabaja igual que una consultora.

    Una organización con diez empleados no necesita exactamente la misma arquitectura que otra con cinco mil.

    Lo importante es analizar procesos, detectar problemas, estudiar integraciones y elegir herramientas que puedan crecer junto al negocio.

    Porque digitalizar una empresa no debería consistir en trasladar el caos del papel a una pantalla.

    La tecnología tiene que hacer exactamente lo contrario.

    Poner orden.

    Automatizar lo repetitivo.

    Conectar la información.

    Y permitir que las personas dediquen su tiempo a aquello para lo que todavía resultan bastante más útiles que cualquier hoja de cálculo.

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