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Talento humano y liderazgo

El talento humano es el bien intangible que crea valor a la organización. Toda empresa pretende ser intangible y dinámica, con un ambiente que fomente tanto la creatividad como el respecto entre colegas, a la vez que facilita la capacidad de comprometerse con las labores cotidianas y la adquisición de resultados conforme los objetivos de la misma, consiguiendo así un capital humano necesario en la organización.

¿Cuáles son sus fundamentos?

El talento individual, o bien, humano tiene tres fundamentos:

  • Capacidad: hace énfasis al conjunto de comportamientos, competencias, aptitudes y habilidades.
  • Compromiso: es el grado de involucración hacia los objetivos propuestos por la institución.
  • Acción: se representa como el evento necesario para adquirir resultados. Es, por tanto, la rapidez o velocidad de adaptación respecto a los cambios que surgen en el mercado.

El talento humano viene a ser el socio estratégico de la empresa, pues, son quienes se adaptan al entorno, cada vez más cambiante, y quienes se capacitan para desarrollar estrategias exitosas.

Siendo uno de los activos más importante, por no decir vital para la sostenibilidad de la empresa, conviene proporcionarles formación continua que les facilite el desarrollo personal que tendrá impacto directo en el desempeño organizacional.

No contar con una relación adecuada y preparación del recurso humano, sugiere una gestión limitante para su potencial y el aplazamiento del desempeño efectivo. No menos que en millones de caso, ha sido el factor determinante para incentivar la iniciativa o desmotivarla.

Los beneficios de los programas de talento humano sugieren una inclinación hacia el conocimiento, moral, solución de conflictos, desempeño y proactividad ante el estrés. Una formación adecuada, por tanto, fomentaría tanto el liderazgo como la calidad en el ambiente laboral.

Actualmente, es un factor esencial en el desarrollo económico, bien sea a nivel de la empresa o país, por lo que estimula el constante progreso y perfeccionamiento de las capacidades de los colaboradores, convirtiéndose en uno de los activos más valioso y con mejor retorno de inversión.

Este hecho suele ser el eje de la evolución empresarial. Así lo han demostrado países como Japón, quienes han sufrido una extraordinaria transformación, seguida del fortalecimiento tanto del mercado interno como internacional.

Por otro lado, se concluye que determinarlas necesidades internas y externas del talento humano es, sin duda, un factor que facilita incrementar la competitividad empresarial.

Usar el Internet para identificar talento o servirse de la red para vender productos y servicios en cualquier parte del mundo son las más básicas de las posibilidades entre las tantas que ofrecen las nuevas tecnologías.

El recurso humano es, por tanto, muy valorado en la era actualidad, y la tecnología facilita el proceso de gestión y aplicaciones que permitan automatizar distintas labores.

¿En qué consisten las habilidades sociales?

Las conocidas habilidades sociales son la capacidad para resolver un conflicto o problema, en dicho ámbito, de forma sistémica.

Se comprende, además, como una de las principales habilidades que emplean las personas para gestionar productivamente las relaciones entre individuos en un entorno. Si bien es una habilidad con la cual, en general, se nace, cualquier persona puede invertir en aprenderla y desarrollarla.

Entre las habilidades más importantes que debe adquirir todo líder, se distinguen: la comunicación, capacidad para establecer relaciones interpersonales positivas y empatía.

Ciertos expertos hacen énfasis en estas habilidades como un conjunto de comportamientos necesarios para mantener buenas relaciones interpersonales. Se relacionan, en especial, con la capacidad de comunicarse adecuadamente con los miembros del círculo familiar, social, laborar, estudiantil, etc.

Gracias a su aplicación, será más sencillo relacionar los sentimientos de los demás con los propios. En consecuencia, su perspectiva y visión de la vida se moldeará, haciendo que la toma de decisiones y el logro de acuerdo sean más simples, productivos y beneficiosos para ambas partes.

La empatía, debido a los resultados que ofrece, se considera la habilidad social más importante a desarrollar, además, por supuesto, de ser la más difícil: sugiere estar en la posición del interlocutor sin juzgar ni sus acciones ni sus pensamientos. Permite escuchar y comprender los puntos de vista desde otros ángulos.

Mientras que las habilidades sociales generales radican en la comunicación, resolución de problemas, orientación al cambio, desarrollo de espíritu colaborador y estimulación, la empatía se puede emplear para aprovechar la diversidad y tener conciencia. Facilita el hecho de experimentar y ser parte de los sentimientos ajenos: transformando así la conducta y pensamientos propios.

Las habilidades sociales son, entonces, necesarias para forjar vínculos con los demás; independiente al entorno en que se desarrolle, se aplican parámetros de conducta respecto a los estímulos.

La empatía viene a ser esencial dentro de una organización, puesto que sugiere un impulso para el desarrollo de trabajos tan exitosos como ambiciosos. Desde el ámbito personal y profesional, es inevitable la interacción con los demás.

Desarrollar la capacidad empática con el receptor y emisor no sugiere abandonar las creencias, convicciones, pensamientos o decisiones propias por las ajenas, sino de aceptar y mantenerse firme en las dichas decisiones, respectando las ajenas.

Esta se encuentra en el conjunto denominado inteligencia emocional: saber escuchar e interpretar las señales no verbales. Sin embargo, el arduo hecho de comprender los sentimientos de otros no es sino el principio.

Para aplicar la noción en su totalidad, es preciso saber cómo gestionarlas. En este caso, las habilidades sociales para conectarse con las emociones y generar confianza para son esenciales; y, en caso contrario, será complicada la resolución de conflictos.

¿Qué es un líder?

El líder, según los expertos, es aquella persona que se dedica a desarrollar estas habilidades, siendo, entre todas, la capacidad de convencer y motivar a quienes conforma su entorno la más relevante.

Todo líder está obligado a generar espíritu de equipo, mediante el cual sugiere desarrollar un sentimiento de cooperación y seguridad entre los miembros, con el fin de favorecer la disolución de conflictos, disminución de tensión y solución de inconvenientes. En consecuencia, el resto de los miembros no tardarán en seguir sus instrucciones, respetarlo y creer en él.

En toda organización, que un líder desarrolle un estilo de gestión democrático, sería conveniente. De esta manera, se valora la opinión general y específica sobre las decisiones que se van tomar, considerando prioritario que todos los miembros expresen sus ideas con libertad.

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