
Durante todo el año pasado, Abdulfatá John Jandali mandaba periódicamente un mensaje de correo electrónico a Steve Jobs, el hijo que nunca conoció. Eran simples notas: "Feliz cumpleaños" o "Espero que estés mejor de salud".
No está claro si Jobs respondió alguna vez. Una persona cercana a la familia de Jobs dice que no, que no lo hizo, mientras que Jandali afirma que recibió dos respuestas cortas.
La última llegó seis semanas antes de la muerte de Jobs, según Jandali, y solo decía: "Gracias".
Para Jandali, aparte del iPhone 4 que lleva consigo, la historia de los e-mails es casi todo lo que tiene de un hijo que fue cofundador de Apple y se convirtió en uno de los empresarios más famosos del mundo.
Jandali, de 80 años y director general del casino Boomtown en las áridas colinas de las afueras de Reno (Nevada, EE UU), es responsable de una plantilla de unos 450 trabajadores. Sus compañeros elogian su estilo de liderazgo tranquilo y su maña para el marketing. Mientras recorría el local el viernes de la semana pasada, le paró un empleado que le dio las gracias por haber vuelto a instalar las máquinas tragaperras de cinco dólares. Jandali le estrechó la mano y luego se sentó en el puesto de fideos chinos del casino para comer el especial de salmón, como hace muchos días.
"No puedo atribuirme el mérito del éxito de mis hijos", tercia Jandali, que también es el padre de la famosa novelista Mona Simpson. Jobs fue entregado en adopción siendo un bebé. Jandali confiesa que casi no tenía contacto con él y que la relación que le une a Simpson es tensa.
Los amigos íntimos del director de casino aseguran que el distanciamiento con sus hijos le ha causado una gran tristeza a lo largo de los años. Jandali mantuvo en secreto la paternidad de sus célebres vástagos hasta para sus más allegados, por miedo a que pensaran que buscaba aprovecharse de su fama.
"A mí me parece que es como si, toda su vida, lo hubiera lamentado [el distanciamiento] y hubiera deseado haber tomado otras decisiones o que las consecuencias hubieran sido distintas", comenta Keith Henson, director general de L'Auberge Lake Charles, un casino de Luisiana. Henson afirma que hasta hace tres años no se enteró de que Jandali era el padre de Jobs, y eso que fue su discípulo en Boomtown y también el padrino de su tercera boda.
El reciente empeoramiento de la salud de Jobs ha puesto el foco sobre Jandali, algo que, según dice, le resulta incómodo. Jandali solo accedió a hablar para este reportaje en el restaurante de fideos chinos del casino tras puntualizar que no creía que su historia fuese lo bastante interesante para justificar la atención.
Con arrugas en los ojos y las canas coronando una cabeza sobre la que asoma la calvicie, Jandali recuerda físicamente a Jobs. En una mesa auxiliar de su oficina destaca una imagen publicitaria enmarcada de su hija, Mona Simpson, que dice que descargó de Internet.
Se enteró de la muerte de Jobs el miércoles de la semana pasada en la oficina, cuando un desconocido llamó para darle el pésame. Colgó el teléfono rápidamente. "No fue una sorpresa", explica Jandali. "Básicamente, todo lo que siento es tristeza".
Jandali no supo que Jobs era su hijo biológico hasta alrededor de 2005. Asegura no recordar cómo se enteró, pero que la noticia le causó "una gran impresión".
Empezó a ver vídeos en Internet de las famosas ponencias en las que Jobs presentaba los productos de Apple. Y durante este último año, cuando supo del empeoramiento de su salud, le mandó algunos e-mails."No sé por qué lo hice", reflexiona. "Supongo que porque me sentí mal cuando me enteré de su estado. Él tenía su vida y yo la mía, no estábamos en contacto. Si hubiéramos hablado, no sé qué le hubiera dicho".
Tras conocer la noticia del fallecimiento, llamó a Simpson. No le contestó, afirma. Y se puso a mirar las fotos de Jobs con 20 y 30 años que saturaban los portales de noticias en Internet.
"Ese es exactamente el mismo aspecto que tenía yo", afirma.

La semana pasada, Jandali leyó el discurso que dio Jobs en la Universidad de Stanford en 2005, aquel en el que el cofundador de Apple reflexionaba sobre la vida y la muerte y contaba la historia de su adopción. "Mi madre biológica era una joven estudiante de posgrado soltera… Le parecía muy importante que yo fuese adoptado por titulados universitarios", declaró en aquel discurso.
Jobs, que nació en San Francisco en 1955, también relataba allí que su madre biológica finalmente accedió a que lo adoptasen Paul Jobs -quien no había completado la educación secundaria y se había hecho maquinista- y Clara Jobs -que nunca llegó a licenciarse en la universidad-. Se crió cerca de San Francisco. Jobs sí reconocía que tenía relación con su madre y su hermana biológicas, pero no hablaba en público de Jandali.
Quienes conocen a Jandali afirman que su hijo y él tienen en común la capacidad intelectual y el instinto para comprender los deseos de los consumidores, aunque en contextos diferentes. Pero a diferencia de Jobs, un showman célebre por apasionar a las multitudes con sus nuevos productos, Jandali prefiere permanecer en segundo plano, según explican él y otros consultados.
"Tiene una gran capacidad para influir en los que le rodean", asegura Anthony Sanfilippo, consejero delegado del grupo Pinnacle Entertainment, propietario de Boomtown. Sanfilippo ascendió a Jandali de jefe de recepción a director general del casino hace aproximadamente un año. "Realmente es lo opuesto a un showman. Siempre dirige la atención hacia otros. Sabe lo que les gusta a los clientes y las cosas por las que están dispuestos a pagar".
Jandali reconoce que nunca se le ha dado muy bien la tecnología. Pero sí que se considera a sí mismo un early adopter, aquellos consumidores que se apresuran en adoptarla. Sus primeros y únicos ordenadores han sido Apple -tiene un portátil y otro de mesa en casa- y compró todos los modelos de iPhone en cuanto salieron, además de un iPad. También tiene cuentas en Twitter y Facebook.
"Hay que usar todas las herramientas disponibles", opina. "Es una estupidez no hacerlo".
Jandali cuenta que nació y se crió en la tercera ciudad más grande de Siria, Homs, en una familia acomodada que poseía aldeas y enormes extensiones de tierra fuera de la ciudad, donde los trabajadores cultivaban trigo y algodón para enriquecer a su familia.
Relata que su padre insistía en la importancia de dar una buena educación a sus tres hijos, de los que Jandali es el menor. Tenía la idea de convertirse en diplomático en Siria. En 1952 llegó a EE UU, y se matriculó un año después en la Universidad de Wisconsin para sacarse el doctorado en Ciencias Políticas. Se concentró en averiguar cómo los países de Oriente Próximo podían salir del colonialismo. Los expedientes universitarios muestran que obtuvo su doctorado en 1956 con una tesis titulada Los esfuerzos de Naciones Unidas por establecer normas sobre la independencia nacional.
Mientras estudiaba en Madison inició una relación sentimental con Joanne Schieble, una estudiante de posgrado de logopedia de Green Bay. Schieble, que ahora lleva el nombre de Joanne Simpson, se quedó embarazada en 1954, pero según Jandali, su padre no aprobaba la relación.
Durante el embarazo, Simpson se fue a San Francisco unos cuantos meses para alejarse. Finalmente entregó en adopción a su hijo, Steve Jobs.
Simpson regresó a Madison y al cabo de poco tiempo murió su padre, lo que permitió que Simpson y Jandali se casasen. Después de licenciarse, se trasladaron a Siria pero, por aquel entonces, había un Gobierno de transición, lo que echó por tierra sus planes de convertirse en diplomático. Jandali explica que, en lugar de eso, dirigió una refinería de petróleo. Simpson no era feliz en Siria y volvió a Green Bay, donde dio a luz a su segunda hija, Mona.
Jandali explica que regresó a EE UU y empezó a enseñar en la Universidad de Wisconsin en Madison. Allí -y después en otras universidades- no publicó más que unos cuantos artículos en periódicos escritos en árabe (la Universidad de Wisconsin no tiene constancia de que Jandali estuviese empleado como profesor, pero es posible que enseñase alguna clase, según John Coleman, el actual jefe del departamento de Ciencias Políticas).
Unos años después, Jandali y Simpson se divorciaron, y ella volvió a casarse más tarde. Él no estuvo presente en la vida de Mona mientras crecía, reconocen tanto Jandali como una persona cercana a los Simpson. "Abandonó a la familia" y estaba "ilocalizable casi todo el tiempo", añade esa persona.
Siendo adulto, Jobs encontró a Joanne Simpson, la contactó y forjó una relación con ella, así como con Mona. No ha sido posible localizar a Joanne Simpson para hablar.
En 1993, Mona Simpson escribió una novela, The lost father [El padre perdido], sobre una protagonista que busca al padre al que nunca conoció. Jandali leyó el libro y se reconoció a sí mismo.
"Tal como yo lo veo, es su forma de desahogarse, y está bien", razona Jandali. "Está en su derecho. Es el precio que uno paga por no estar ahí para su hijo. Aunque no la vea, la quiero mucho".
Según la Universidad de Wisconsin, donde obtuvo su doctorado, Jandali estuvo vinculado a varias universidades de todo EE UU. Cuenta que, en torno a 1968, dio clases en el departamento de Ciencias Políticas de la Universidad de Nevada, en Reno. Sin embargo, su estancia allí fue breve y se marchó en 1970, según los expedientes de la universidad. En esa época ya poseía un restaurante en Reno, al que a veces invitaba a miembros de la facultad, recuerda Joe Crowley, un antiguo compañero de Reno que más tarde llegó a ser rector de la universidad.
Se casó con una mujer que trabajaba en el sector inmobiliario y tenía hijos mayores, relata Jandali. Compró un restaurante francés en quiebra en Reno y al tiempo lo vendió obteniendo un beneficio, antes de entrar un importante casino de Las Vegas para dirigir un restaurante. Se convirtió en jefe de alimentación y bebidas de Boomtown en 1999.
No mucho después, Boomtown y otros casinos de Reno se enfrentaron a la pérdida de clientes de fuera de California, que empezaban a acudir a casinos indios más cercanos a sus domicilios. Jandali recurrió a los locales como fuente de ingresos y en 2000 convenció al casino para que abriese un bufé de langostas, que sedujo a miles de clientes los fines de semana. "La gente pensó que estaba loco cuando se me ocurrió aquello", recuerda. "Pensaban que perderíamos dinero. Pero atrajo a muchas personas". Hansen, su antiguo compañero, dice que la iniciativa fue "una de las promociones más populares" de un casino en la región.
En 2006, tras haber enviudado, Jandali volvió a casarse y ahora vive en una urbanización privada de las afueras de Reno. Lee libros constantemente, normalmente en su iPad, según afirman él y otros consultados, y ha esbozado algunos libros de ficción y no ficción que espera terminar de escribir cuando se jubile.
Pero el viernes estaba más centrado en los asuntos del casino, entre ellos la promoción Sábado de la superrueda del día siguiente, con la que los visitantes del casino tienen la oportunidad de ganar hasta 400.000 dólares haciendo girar una rueda gigante.
Tras terminar el almuerzo sale del restaurante chino, pasando por las mesas con siluetas estampadas de vaqueros con pistolas y junto a los jugadores de las máquinas de videopóquer. Antes de marcharse, Jandali agita el iPhone que sostiene en la mano. "Producen lo mejor", dice calmadamente. "Steve Jobs era un genio".
Un matrimonio lejos de los focos
Steve Jobs no era amigo de hablar de sus actividades filantrópicas. A diferencia de otros magnates de Silicon Valley, poco se sabe de sus donaciones. Tras su muerte, la prensa se ha interesado por el papel que jugará su viuda, Laurene Powell Jobs, en la administración de la fortuna del cofundador de Apple.

La pareja ha estado profundamente involucrada en apoyar reformas educativas y causas femeninas, así como a algunos candidatos del Partido Demócrata de EE UU, según revela 'The Wall Street Journal'. Powell trabajó en Merrill Lynch Asset Management y Goldman Sachs a finales de los ochenta, y conoció a Jobs cuando ella estudiaba un máster en administración y dirección de empresas en la Universidad de Stanford.
Salvo contadas excepciones, su matrimonio vivió igualmente alejado de los focos. En una ocasión, Jobs declaró: "Yo estaba en el aparcamiento con la llave en el coche, y me dije a mí mismo: 'Si esta fuera mi última noche en la tierra, ¿la pasaría en una reunión de negocios o con esta mujer?'. Me encontré con ella en el aparcamiento, le pregunté si quería cenar conmigo. Ella dijo que sí, nos fuimos a la ciudad y hemos estado juntos desde entonces".

En 1991, Jobs y Powell se casaron en el hotel Ahwahnee en el parque nacional de Yosemite. El matrimonio fue oficiado por Kobin Chino, un monje budista zen. Tuvieron tres hijos, Eve, Erin y Reed.
Hermana de Jobs, escritora de éxito
Hay tres razones para hablar de Mona Simpson: es una escritora estadounidense admirada y celebrada; es la razón por la que la madre de Homer Simpson, de la serie 'Los Simpson', lleva su nombre -uno de los guionistas fue su marido- y además, es la hermana menor de Steve Jobs. Hijos de los mismos padres, crecieron en hogares separados porque Jobs fue dado en adopción y Mona no.

Pero compartían algo: talento. El padre se separó de la madre cuando ella tenía diez años y Mona, que estudió literatura y escritura creativa en Berkeley y Columbia, aprovechó su propia historia para escribir 'A cualquier otro lugar', que se convirtió primero en 'best seller' y luego en película (póster en la imagen), y donde hay claras referencias a su vida sin padre.
Fue Jobs quien a los 32 años descubrió su existencia, la buscó y la encontró (ella tenía 30) y se hicieron muy buenos amigos, aunque su relación se deterioró un poco cuando Mona publicó en 1996 'A regular guy' (Un tipo corriente), una novela claramente inspirada en su genial hermano pero no excesivamente amable que arranca con la frase "Estaba tan ocupado que no tenía ni tiempo de tirar de la cadena". No obstante, Mona, cuyo parecido físico con Jobs es brutal, limó asperezas y durante sus últimos años de vida pasaron mucho tiempo juntos. También es autora de las novelas 'The lost father' y 'Off Keck Road' y está considerada una de las mejores escritoras de su generación.

Fuente elpais.com
La historia completa de la adopción: de Wisconsin a San Francisco
Para entender por completo esta historia familiar hay que remontarse a mediados de los años 50 en la Universidad de Wisconsin-Madison, donde Abdulfattah Jandali, un joven doctorando sirio de familia acomodada, y Joanne Schieble, una estudiante de posgrado de origen alemán, iniciaron una relación sentimental que ninguno de los dos esperaba que terminara marcando la historia de la tecnología mundial. Según relató el propio Jobs en distintas ocasiones a lo largo de su vida, el padre de Joanne se oponía firmemente a la relación con Jandali, en parte por diferencias culturales y religiosas de la época, una oposición que, según los biógrafos de Jobs, pesó mucho en la decisión final de dar al bebé en adopción.
Joanne se trasladó a San Francisco para dar a luz lejos de su entorno habitual, siguiendo una práctica relativamente común en la época para gestaciones fuera del matrimonio. Puso como condición para la adopción que el bebé fuera acogido por una pareja con estudios universitarios, una petición que en un primer momento no se cumplió: la familia inicialmente seleccionada para adoptarlo se echó atrás en el último momento al descubrir que esperaban un niño en lugar de una niña. Paul y Clara Jobs, un matrimonio de clase trabajadora de Mountain View sin estudios universitarios completos, se convirtieron entonces en los siguientes candidatos en la lista, y Joanne solo accedió a firmar los papeles definitivos tras obtener la promesa explícita de que el niño recibiría educación universitaria en el futuro, una promesa que Paul y Clara cumplieron con creces.
Steve Jobs siempre defendió públicamente, y en numerosas ocasiones a lo largo de su vida, que Paul y Clara Jobs fueron sus verdaderos padres en todos los sentidos que importan, más allá del vínculo biológico. En su célebre discurso de graduación en Stanford en 2005, Jobs describió a sus padres adoptivos con enorme cariño y gratitud, dejando claro que nunca consideró la búsqueda de sus orígenes biológicos como una prioridad emocional en su vida adulta, una postura que contrasta directamente con el deseo de contacto que sí mostró, mucho más tarde, su padre biológico.
¿Por qué Steve Jobs se negó a conocer a Jandali en persona?
Uno de los datos más citados de esta historia es que, según reveló el propio Jandali años después, Steve Jobs llegó a visitar en más de una ocasión el restaurante mediterráneo que su padre biológico regentaba en San José a finales de los años 80, sin que ninguno de los dos supiera en aquel momento quién era realmente el otro. Jandali ha explicado en varias entrevistas posteriores que recuerda a un cliente que coincidía físicamente con las fotografías de Jobs que vio después, un detalle que solo cobró sentido con el paso de los años.
Según el biógrafo autorizado de Jobs, Walter Isaacson, quien entrevistó extensamente al empresario para su biografía oficial publicada poco después de su muerte, Jobs conocía la identidad de su padre biológico desde hacía años y decidió deliberadamente no establecer contacto con él, una decisión que Isaacson atribuye al resentimiento de Jobs hacia lo que consideraba el abandono tanto de él como de su hermana Mona durante la infancia de esta última. A diferencia de su madre biológica, Joanne, y de su hermana Mona Simpson, con quienes Jobs sí forjó una relación cercana en la edad adulta, Jandali quedó deliberadamente al margen de esa reconciliación familiar.
El reencuentro con Joanne Simpson y Mona Simpson
A diferencia de la relación inexistente con Jandali, Steve Jobs sí buscó activamente a su madre biológica, Joanne, en 1986, cuando tenía 31 años. El reencuentro fue emotivo, y a través de Joanne, Jobs conoció por primera vez la existencia de su hermana biológica, Mona Simpson, entonces una joven escritora que empezaba a labrarse una carrera literaria en Nueva York sin saber que su hermano era ya, para entonces, una de las figuras más influyentes de la industria tecnológica.
Jobs y Mona Simpson desarrollaron con el tiempo una relación muy estrecha, hasta el punto de que ella estuvo presente en los últimos momentos de su vida y pronunció uno de los discursos más recordados y emotivos en su funeral privado, en el que describió con gran sensibilidad los últimos días de su hermano. La relación no estuvo exenta de tensiones puntuales, especialmente a raíz de la publicación en 1996 de la novela de Mona «A Regular Guy», inspirada libremente en la figura de su hermano y percibida por algunos allegados como una descripción poco favorecedora, aunque ambos lograron superar ese bache y mantener una relación cercana durante las dos últimas décadas de la vida de Jobs.
Jandali después de la muerte de Jobs: los años de silencio y las entrevistas posteriores
Tras el fallecimiento de Steve Jobs en octubre de 2011, Abdulfattah Jandali concedió varias entrevistas adicionales a medios internacionales en los años siguientes, en las que profundizó en su versión de la historia y expresó en repetidas ocasiones su deseo, nunca cumplido, de haber podido conocer a su hijo en persona antes de que este falleciera a causa de un cáncer de páncreas. En algunas de esas entrevistas posteriores, Jandali llegó a declarar que habría estado dispuesto a viajar a cualquier lugar del mundo si Jobs se lo hubiera pedido, un ofrecimiento que, según todos los indicios disponibles, nunca fue correspondido por parte del cofundador de Apple.
Jandali continuó trabajando en la industria de los casinos de Reno durante varios años más tras la muerte de Jobs, manteniendo un perfil relativamente discreto salvo cuando los medios de comunicación volvían a interesarse periódicamente por su historia, generalmente coincidiendo con aniversarios del fallecimiento de Jobs o con la publicación de nuevo material biográfico sobre el fundador de Apple. Falleció en 2020, sin haber llegado nunca a establecer el contacto personal que tanto había deseado en sus últimos años de vida, un desenlace que numerosos medios describieron como el capítulo final de una de las historias familiares más comentadas de Silicon Valley.
El discurso de Stanford: la reflexión de Jobs sobre sus orígenes
El famoso discurso de graduación que Steve Jobs pronunció en la Universidad de Stanford en junio de 2005 se ha convertido, con el paso de los años, en uno de los documentos más citados para entender su relación con la adopción y sus orígenes familiares. En él, Jobs estructuró su intervención en torno a tres historias personales, y dedicó la primera precisamente a «conectar los puntos» de su propia vida, comenzando por el relato de su adopción, que narró con un tono sereno y sin ningún atisbo de resentimiento hacia sus padres biológicos, centrando en cambio todo el peso emocional del relato en la gratitud hacia Paul y Clara Jobs.
Este enfoque resulta especialmente revelador cuando se contrasta con la historia paralela de Jandali: mientras que Jobs presentaba públicamente su adopción como el punto de partida de una vida afortunada, moldeada por unos padres adoptivos que le dieron todo lo que necesitaba, Jandali vivía en paralelo, a cientos de kilómetros de distancia, con el peso de una decisión familiar tomada décadas atrás cuya magnitud solo llegó a comprender del todo cuando ya era demasiado tarde para reparar el vínculo.
Los orígenes sirios de Jandali y su legado poco conocido
Uno de los aspectos menos comentados de esta historia es el propio origen familiar de Abdulfattah Jandali, nacido en Homs, Siria, en el seno de una familia acomodada dedicada a la agricultura a gran escala. Este dato adquirió una dimensión simbólica adicional en 2011, coincidiente con el estallido de la guerra civil siria, un conflicto que Jandali siguió con enorme preocupación desde Estados Unidos por la situación de familiares que aún residían en la región. Steve Jobs, por su parte, apenas hizo referencias públicas a su herencia siria a lo largo de su vida, centrando su identidad pública casi por completo en su crianza en California.
Este aspecto de la biografía de Jobs ha generado en los últimos años un interés creciente entre historiadores y periodistas especializados en la comunidad árabe-estadounidense, que señalan a Jobs como uno de los ejemplos más destacados, aunque menos reivindicados públicamente por el propio interesado, del impacto de la inmigración de Oriente Próximo en la historia empresarial y tecnológica de Estados Unidos.
Otros casos de adopción y reencuentro entre figuras públicas
La historia de Jobs y Jandali no es un caso aislado dentro del mundo empresarial y del entretenimiento; numerosas figuras públicas han vivido experiencias similares de adopción, búsqueda de orígenes biológicos y reencuentros con distinto grado de éxito emocional. El actor y comediante Jamie Foxx fue criado por sus abuelos tras ser dado en adopción de niño por sus padres biológicos, una experiencia que ha comentado abiertamente en entrevistas como determinante para su carácter y su carrera. La periodista y presentadora Faith Hill también fue adoptada al nacer, y no conoció la identidad de su familia biológica hasta ya entrada en la edad adulta.
Estos casos, junto con el de Jobs, ilustran un patrón que investigadores en psicología familiar han documentado repetidamente: la búsqueda de los orígenes biológicos suele intensificarse en determinados momentos vitales, como la paternidad propia, un diagnóstico médico grave, o el fallecimiento de los padres adoptivos, momentos en los que las preguntas sobre identidad y pertenencia adquieren una urgencia emocional distinta a la que tenían en etapas anteriores de la vida.
La psicología del abandono y el reencuentro tardío
Especialistas en terapia familiar consultados por distintos medios a raíz de la repercusión mediática de esta historia han señalado que el caso de Jandali y Jobs ilustra un patrón psicológico relativamente frecuente en las dinámicas de adopción: el padre o madre biológico que entregó a un hijo en adopción durante una etapa de dificultad personal suele experimentar, décadas después, un intenso deseo de reparación que rara vez encuentra una respuesta simétrica por parte del hijo adulto, que en muchos casos ha construido ya su identidad completa al margen de esa figura ausente.
Este desajuste emocional, documentado en numerosos estudios sobre adopción, explica en parte por qué Jandali mantuvo durante años la esperanza de un acercamiento que Jobs nunca llegó a ofrecerle, mientras que el propio Jobs, que sí buscó activamente a su madre biológica y a su hermana, encontró en esa relación concreta la reconciliación emocional que necesitaba, sin sentir la misma necesidad hacia la figura paterna biológica. Los expertos señalan que no existe una respuesta «correcta» o «esperable» en este tipo de situaciones: cada persona adoptada procesa su relación con los orígenes biológicos de manera completamente distinta, y no hay ninguna obligación moral o psicológica de buscar o mantener contacto con todos los miembros de la familia biológica por igual.
El legado profesional de Jandali: del casino a la enseñanza universitaria
Más allá de su vínculo con Jobs, la propia trayectoria profesional de Abdulfattah Jandali resulta interesante por derecho propio. Doctorado en Ciencias Políticas por la Universidad de Wisconsin-Madison con una tesis centrada en los procesos de independencia nacional en Oriente Próximo, Jandali aspiraba inicialmente a una carrera diplomática al servicio de Siria, un plan que se truncó por la inestabilidad política del país en los años 50 y que lo llevó, en cambio, hacia el mundo académico estadounidense como docente universitario en varias instituciones.
Su posterior reconversión hacia la industria de la restauración y, finalmente, hacia la gestión de casinos en Reno (Nevada), donde llegó a dirigir un establecimiento con centenares de empleados, representa una trayectoria profesional notablemente alejada tanto de su formación académica original como del mundo tecnológico en el que su hijo se convertiría en una figura legendaria. Compañeros y subordinados que trabajaron con él en la industria del juego lo describieron consistentemente como un gestor tranquilo, meticuloso y con un don especial para entender las preferencias de los clientes, cualidades que, según señalaron varias personas de su entorno tras conocerse su vínculo familiar, guardaban un curioso paralelismo con la capacidad de su hijo para anticipar los deseos de los consumidores de tecnología.
Preguntas frecuentes
¿Llegó Steve Jobs a conocer en persona a su padre biológico?
No, según todas las fuentes disponibles, incluyendo la biografía autorizada de Walter Isaacson y las propias declaraciones de Jandali, ambos nunca llegaron a encontrarse conscientemente sabiendo quién era el otro, a pesar de que Jandali ha señalado que probablemente coincidieron sin saberlo en su restaurante de San José durante los años 80.
¿Por qué Jobs sí mantuvo relación con su madre y hermana biológicas pero no con su padre?
Según el biógrafo Walter Isaacson, la decisión de Jobs estuvo relacionada con el resentimiento hacia lo que consideraba el abandono de su hermana Mona Simpson durante su infancia por parte de Jandali, un factor que no aplicaba de la misma manera a su madre biológica, Joanne, con quien sí construyó una relación cercana tras su reencuentro en 1986.
¿Qué relación tenía Steve Jobs con su hermana Mona Simpson?
Fue una relación muy cercana desde que se conocieron cuando Jobs tenía 32 años, a pesar de algunas tensiones puntuales relacionadas con la publicación de novelas de Mona inspiradas libremente en su hermano. Mona Simpson estuvo presente en los últimos momentos de vida de Jobs y pronunció un emotivo discurso en su funeral que después se publicó y se hizo ampliamente conocido.
¿Se disculpó alguna vez Jandali públicamente por no haber estado presente en la vida de sus hijos?
En varias entrevistas concedidas a lo largo de los años, Jandali expresó abiertamente su arrepentimiento y tristeza por el distanciamiento con ambos hijos, reconociendo en más de una ocasión que las decisiones y circunstancias de su vida lo alejaron de ellos y que, si pudiera cambiar algo, habría intentado mantener mucho más contacto especialmente con Mona durante su infancia.
¿Sabía Steve Jobs desde joven la identidad de su padre biológico?
Según Isaacson, Jobs conocía la identidad de Jandali desde hacía años antes de que se hiciera pública la relación, aunque decidió deliberadamente no hacerlo público ni establecer contacto, una decisión personal que mantuvo prácticamente hasta el final de su vida.
El impacto mediático de esta historia tras la muerte de Jobs
La noticia del vínculo familiar entre Jandali y Jobs generó una enorme repercusión mediática internacional cuando se hizo pública, apenas unos años antes del fallecimiento del cofundador de Apple. Medios de comunicación de todo el mundo, desde publicaciones especializadas en tecnología hasta periódicos generalistas, dedicaron amplios reportajes a reconstruir la historia familiar completa, en parte por el contraste dramático entre la biografía de un hombre que dirigía un modesto casino en Nevada y la de su hijo, convertido en uno de los empresarios más admirados e influyentes del planeta.
Este interés mediático desmedido resultó, según reconoció el propio Jandali en varias entrevistas, una experiencia agridulce: por un lado, le proporcionó cierto grado de reconocimiento público que nunca había buscado activamente; por otro, expuso a la luz pública una historia familiar profundamente dolorosa que había mantenido en privado durante décadas, incluso ocultándola a buena parte de su círculo cercano de amistades y compañeros de trabajo por miedo a que se interpretara como un intento de aprovecharse de la fama de su hijo.
¿Qué nos enseña esta historia sobre la familia y el éxito?
Más allá de la anécdota concreta, la historia de Jandali y Jobs ofrece una reflexión interesante sobre cómo el concepto de familia trasciende necesariamente el vínculo puramente biológico. El propio Jobs fue extremadamente explícito a este respecto a lo largo de toda su vida pública: consideraba a Paul y Clara Jobs sus verdaderos padres, sin matices ni reservas, una postura que contradice directamente la narrativa popular que a veces tiende a idealizar los vínculos de sangre por encima de los lazos construidos a través de la crianza y el cuidado diario.
Esta historia también sirve como recordatorio de que el éxito profesional extraordinario no está determinado por el linaje familiar, ni tampoco garantiza automáticamente la reconciliación de las heridas familiares del pasado. Jandali, pese a compartir con su hijo una notable capacidad intelectual y de liderazgo según quienes trabajaron con ambos, nunca pudo capitalizar ese parecido en una relación real, un recordatorio de que ni la genética ni el talento compartido son garantía de vínculo afectivo cuando el tiempo y las decisiones personales se interponen en el camino.
Paul y Clara Jobs: los padres que Steve Jobs sí reivindicó siempre
Resulta imposible entender por completo la actitud de Jobs hacia sus orígenes biológicos sin conocer con más detalle a las personas que realmente lo criaron. Paul Jobs, maquinista de profesión sin estudios secundarios completos, y Clara Jobs, que trabajaba como contable y tampoco había cursado estudios universitarios, adoptaron a Steve siendo un bebé y, poco después, también adoptaron a una hermana, Patty. La familia se trasladó durante la infancia de Steve a Mountain View, en pleno corazón de lo que años más tarde se conocería mundialmente como Silicon Valley, una coincidencia geográfica que resultaría decisiva en la trayectoria posterior del joven Jobs.
Paul Jobs, en particular, ejerció una influencia determinante en el desarrollo temprano de las inclinaciones técnicas de su hijo adoptivo: le enseñó a trabajar con las manos en el garaje familiar, a desmontar y montar aparatos electrónicos, y le transmitió un fuerte sentido de la meticulosidad y el perfeccionismo en el acabado de cualquier trabajo, incluidas las partes que nunca serían visibles para el usuario final, una filosofía que Jobs trasladaría después de forma casi obsesiva al diseño de los productos de Apple. El propio Jobs relató en numerosas entrevistas a lo largo de su vida cómo esa exigencia estética y funcional, aprendida directamente de su padre adoptivo en aquel garaje de Mountain View, se convirtió en una de las señas de identidad más reconocibles de su filosofía de diseño.
Clara Jobs, por su parte, le enseñó a leer antes de que empezara la educación formal, un adelanto que en su momento generó cierta fricción con el sistema escolar, ya que el joven Steve se aburría en clase al dominar ya contenidos que sus compañeros todavía no habían aprendido, una circunstancia que llevó a que sus profesores recomendaran adelantarle varios cursos. Ambos padres adoptivos fallecieron antes que Steve Jobs: Paul en 1993 y Clara en 1986, por lo que ninguno de los dos llegó a presenciar el pico más alto del éxito de Apple durante la década de los 2000, aunque sí vivieron los primeros y determinantes años de la compañía en los 70 y 80.
La comunidad árabe-estadounidense y el legado de Jobs
Tras conocerse públicamente el origen sirio de Jandali, distintas organizaciones y medios especializados en la comunidad árabe-estadounidense empezaron a reivindicar a Steve Jobs como un ejemplo destacado del talento y la contribución de esta comunidad a la historia empresarial de Estados Unidos, pese a que el propio Jobs nunca hizo bandera pública de esa herencia durante su vida activa al frente de Apple. Este fenómeno de reivindicación póstuma no es inusual: numerosas figuras de gran relevancia pública descubren, o ven reivindicada por terceros, una faceta identitaria de su biografía que ellos mismos nunca priorizaron ni utilizaron activamente como parte de su imagen pública.
Académicos especializados en estudios de la diáspora árabe han señalado que este tipo de reivindicaciones cumplen una función social importante, especialmente en contextos históricos de estigmatización o desconocimiento hacia una comunidad concreta, aportando referentes de éxito que contrarrestan estereotipos negativos, incluso cuando la propia figura reivindicada, como ocurre con Jobs, no participó activamente ni se identificó públicamente con esa faceta concreta de su origen familiar.
Boomtown Casino: el escenario donde Jandali reconstruyó su vida
El casino Boomtown, situado en las afueras de Reno, Nevada, ocupó buena parte de la etapa profesional más estable de Jandali, donde llegó a dirigir un equipo de varios cientos de empleados durante más de una década. Compañeros de la industria del juego que trabajaron directamente con él lo describieron de forma consistente como un gestor meticuloso, con buen instinto comercial y una notable capacidad para anticipar qué tipo de promociones atraerían a los clientes, cualidades que, tras conocerse su vínculo familiar con Jobs, muchos de sus antiguos compañeros reinterpretaron con cierta sorpresa retrospectiva como un eco lejano del instinto comercial de su hijo en el terreno de la tecnología de consumo.
Uno de los episodios profesionales más recordados de su etapa en Boomtown fue la implementación de un bufé de langosta que, pese al escepticismo inicial de la dirección del casino, se convirtió en una de las promociones más exitosas y longevas del establecimiento, atrayendo a miles de visitantes locales que hasta entonces no formaban parte del público habitual del casino. Este tipo de decisiones, aparentemente menores, consolidaron la reputación de Jandali dentro de la industria como un gestor con buen ojo para entender qué es lo que realmente valora el cliente final, más allá de las apariencias superficiales de un producto o servicio.
Laurene Powell Jobs y el legado filantrópico de la familia
La viuda de Steve Jobs, Laurene Powell Jobs, ha construido en los años posteriores al fallecimiento de su marido un perfil público propio como una de las filántropas más influyentes de Estados Unidos, a través de su organización Emerson Collective, dedicada a impulsar reformas en educación, inmigración y periodismo, entre otras causas. Powell Jobs ha mantenido, en líneas generales, el mismo perfil discreto que caracterizó a la pareja durante su matrimonio, evitando la exposición mediática constante pese a gestionar una de las mayores fortunas heredadas de la historia reciente de Silicon Valley.
Esta discreción, heredada directamente del propio estilo de vida que Jobs mantuvo durante su matrimonio, contrasta notablemente con la exposición mediática que sí ha rodeado a otras figuras vinculadas a su historia familiar biológica, como Jandali, cuya identidad se hizo pública precisamente por el interés periodístico en reconstruir los orígenes completos del fundador de Apple, sin que él mismo hubiera buscado activamente esa exposición.
¿Cómo se supo públicamente la identidad del padre biológico de Jobs?
La identidad de Jandali como padre biológico de Steve Jobs se hizo pública fundamentalmente a través de dos vías que confluyeron con el tiempo: por un lado, la propia Mona Simpson había hablado en distintas ocasiones de su padre biológico en entrevistas relacionadas con su carrera literaria, sin ocultar directamente su identidad; por otro, investigaciones periodísticas específicas, entre las que destaca especialmente el extenso reportaje que sirvió de base a la versión original de este mismo artículo, reconstruyeron con detalle la biografía completa de Jandali, incluyendo su trayectoria profesional en la industria de los casinos de Reno, ofreciendo por primera vez al gran público una imagen completa del hombre detrás del vínculo biológico con uno de los empresarios más admirados del mundo.
¿Tuvo Jandali otros hijos además de Steve Jobs y Mona Simpson?
No hay constancia pública de otros hijos biológicos de Jandali más allá de Steve Jobs y Mona Simpson, aunque se casó en más de una ocasión a lo largo de su vida, incluyendo un matrimonio posterior tras enviudar, del que tampoco se han hecho públicos hijos adicionales.
¿Cuándo falleció Abdulfattah Jandali?
Jandali falleció en 2020, casi una década después que su hijo biológico, sin haber llegado nunca a establecer el contacto personal directo que expresó desear en múltiples entrevistas concedidas a lo largo de los años posteriores a que su vínculo con Jobs se hiciera público.
¿Mantuvo Mona Simpson relación con su padre biológico, Jandali?
Según las fuentes disponibles, la relación entre Mona Simpson y Jandali fue, en el mejor de los casos, distante y complicada, reflejando el propio Jandali en distintas entrevistas que su hija había plasmado buena parte de ese distanciamiento en su novela «The Lost Father», publicada en 1993, sin que ello implicara necesariamente una ruptura absoluta de la relación.
¿Por qué la primera familia adoptiva de Jobs se echó atrás?
Según relató el propio Jobs en distintas ocasiones, la pareja seleccionada originalmente para adoptarlo decidió no seguir adelante en el último momento al conocer que el bebé era un niño, ya que esperaban específicamente una niña, lo que llevó a que el proceso de adopción pasara entonces a Paul y Clara Jobs, quienes estaban en la lista de espera siguiente.
¿Llegó a leer Steve Jobs alguna de las novelas de su hermana Mona Simpson?
Sí, Jobs leyó las novelas de su hermana, incluyendo «A Regular Guy», inspirada libremente en su propia figura, y aunque en un primer momento la publicación generó cierta tensión entre ambos hermanos por el retrato poco favorecedor del personaje inspirado en él, la relación se reparó con el tiempo y ambos mantuvieron un vínculo cercano durante los años posteriores.
Una historia que sigue generando interés años después
Más de una década después del fallecimiento de Steve Jobs, la historia de su padre biológico sigue generando búsquedas e interés constante en internet, en gran parte porque combina varios elementos que resultan universalmente atractivos: el contraste dramático entre dos vidas completamente distintas unidas por un vínculo biológico, las preguntas sobre identidad y pertenencia que plantea cualquier historia de adopción, y la figura de Jobs, uno de los empresarios más estudiados y admirados de la historia reciente, cuya biografía sigue siendo objeto de fascinación pública mucho después de su muerte.
Esta historia también ofrece una perspectiva valiosa y poco explotada sobre el propio Jobs: mientras que la narrativa pública dominante se centra casi exclusivamente en su faceta como visionario tecnológico y empresarial, la relación con su familia biológica revela una dimensión mucho más humana y compleja, marcada por decisiones personales difíciles, heridas de infancia no completamente resueltas y una capacidad muy definida para decidir, de forma consciente y deliberada, con quién quería o no construir una relación familiar, independientemente de los lazos de sangre que la sociedad tiende a considerar automáticamente prioritarios.
¿Ha hablado Apple oficialmente sobre la familia biológica de Steve Jobs?
No, Apple como compañía ha mantenido siempre un silencio institucional respecto a los asuntos familiares privados de su cofundador, considerándolos un tema estrictamente personal ajeno a la actividad corporativa. Toda la información disponible sobre la relación entre Jobs y Jandali procede de entrevistas periodísticas directas con Jandali, la biografía autorizada de Walter Isaacson y declaraciones puntuales de personas cercanas a ambas familias.
¿Existen documentales centrados específicamente en esta historia familiar?
No existe, hasta la fecha, ningún documental dedicado en exclusiva a la relación entre Jobs y su padre biológico, aunque el tema se aborda de forma tangencial en varios documentales y películas biográficas sobre Steve Jobs, generalmente como parte del contexto más amplio sobre su adopción y sus orígenes familiares.
Lo que esta historia revela sobre la propia definición de familia
Quizás la lección más duradera de esta historia sea precisamente la que el propio Jobs defendió públicamente durante toda su vida: que la familia se construye a través del cuidado, el tiempo compartido y las decisiones cotidianas, no exclusivamente a través del vínculo genético. Paul y Clara Jobs, sin ningún parentesco biológico con Steve, fueron para él sus únicos padres reales en el sentido más profundo del término, mientras que Jandali, pese a compartir con su hijo tanto genética como, según quienes conocieron a ambos, ciertos rasgos de carácter y talento, nunca llegó a ocupar ese lugar en su vida.
Esta distinción, que Jobs mantuvo con firmeza hasta el final de su vida, sigue resultando profundamente relevante para las miles de familias adoptivas de todo el mundo que a menudo se enfrentan a preguntas similares sobre la relación entre biología y afecto, y ofrece un testimonio público, proveniente de una de las figuras más admiradas del último medio siglo, de que ambos conceptos no tienen por qué coincidir necesariamente en la misma persona.
¿Cómo describió Jandali su propio parecido físico con Steve Jobs?
Jandali comentó en varias entrevistas que, al ver fotografías de un Jobs joven tras conocerse la noticia de su fallecimiento, se sorprendió del enorme parecido físico entre ambos a esa misma edad, un detalle que también notaron otras personas de su entorno cercano una vez se hizo pública la relación familiar entre ambos.
¿Qué otras figuras de Silicon Valley han sido dadas en adopción?
Steve Jobs es, con diferencia, el caso más conocido y comentado dentro del mundo tecnológico, aunque existen otros ejemplos menos mediáticos de fundadores y ejecutivos de empresas tecnológicas que han sido adoptados de niños, un dato que rara vez forma parte central de sus biografías públicas salvo cuando ellos mismos deciden compartirlo abiertamente, como hizo el propio Jobs en su discurso de Stanford de 2005.
¿Se ha llevado esta historia alguna vez al cine o la televisión de forma directa?
Las distintas películas biográficas sobre Steve Jobs estrenadas tras su muerte, incluida la producción de 2015 protagonizada por Michael Fassbender, mencionan de forma tangencial su condición de hijo adoptado, pero ninguna ha desarrollado en profundidad la historia específica de la relación, o ausencia de relación, con Jandali como eje narrativo central del propio filme.
El silencio como decisión: por qué algunas figuras públicas prefieren no hablar de su familia biológica
Un aspecto que suele pasarse por alto en esta historia es que el silencio de Jobs respecto a Jandali no fue casual ni pasivo, sino una decisión activa y sostenida durante décadas, incluso cuando ya era una de las personas más entrevistadas y fotografiadas del planeta. Esta capacidad de mantener determinados asuntos completamente al margen del escrutinio público, en una época en la que su vida profesional estaba sometida a un examen mediático constante, refleja un control muy deliberado sobre su propia narrativa personal, algo que biógrafos y periodistas que lo trataron de cerca destacaron repetidamente como uno de sus rasgos de carácter más definidos.
Este tipo de compartimentación entre vida pública y vida privada, cada vez más difícil de sostener en la era de las redes sociales y la exposición mediática constante, contrasta notablemente con la disposición de Jandali a hablar abiertamente con los medios una vez que su identidad se hizo pública, una diferencia de actitud que refleja, en última instancia, las distintas necesidades emocionales de ambos: mientras Jobs no necesitaba ni buscaba ningún tipo de reconocimiento público adicional del vínculo, Jandali sí parecía encontrar cierto grado de consuelo en poder finalmente hablar abiertamente de una historia que había mantenido oculta durante gran parte de su vida adulta.
¿Se sabe si Jobs mencionó alguna vez a Jandali en privado, aunque no en público?
No existen testimonios públicos confirmados de personas muy cercanas a Jobs que hayan revelado conversaciones privadas específicas sobre Jandali, lo que sugiere que mantuvo esa reserva incluso dentro de su círculo más íntimo, coherente con el perfil de discreción extrema que caracterizó siempre su vida personal y familiar.
¿Qué documentos o archivos respaldan esta historia además de las entrevistas periodísticas?
Además de las numerosas entrevistas concedidas por Jandali a lo largo de los años, existen registros universitarios públicos de la Universidad de Wisconsin que confirman su doctorado y vinculación académica, así como la biografía autorizada de Walter Isaacson, elaborada con acceso directo y extenso a Jobs y a su entorno familiar más cercano durante los últimos años de su vida.
Todos estos elementos, combinados, ofrecen un relato razonablemente sólido y contrastado, aunque inevitablemente incompleto en algunos matices emocionales que solo los propios protagonistas podrían haber terminado de aclarar, algo que la muerte de ambos, primero Jobs en 2011 y después Jandali en 2020, ha dejado definitivamente sin resolver para el público que sigue interesándose por esta historia años después.
¿Ha comentado alguna vez Tim Cook, sucesor de Jobs en Apple, esta historia familiar?
No hay declaraciones públicas conocidas de Tim Cook sobre la relación entre Jobs y su padre biológico, un tema que, al tratarse de un asunto estrictamente personal y familiar ajeno a la gestión corporativa de Apple, no forma parte del discurso público habitual de los actuales directivos de la compañía.
Al final, lo que queda de esta historia no es tanto un veredicto sobre quién tuvo razón o quién se equivocó, sino un retrato honesto de lo compleja que puede llegar a ser la idea de familia cuando la biología, la crianza, el éxito y el tiempo se entrelazan de formas que ni siquiera sus protagonistas más famosos consiguieron resolver del todo antes de que fuera demasiado tarde.
Quizás por eso la historia de Jandali y Jobs sigue apareciendo, año tras año, en listas de curiosidades y reportajes biográficos: porque, más allá del nombre reconocible, plantea preguntas sobre la familia que cualquier lector, famoso o anónimo, puede reconocer como propias.
¿Existe alguna fundación o iniciativa que lleve el nombre de Jandali?
No existe ninguna fundación pública conocida creada en su nombre, a diferencia de otras figuras vinculadas indirectamente a Silicon Valley, lo que refleja el perfil mucho más discreto y menos institucionalizado que mantuvo Jandali a lo largo de toda su vida, incluso después de hacerse pública su relación familiar con Jobs.
Su legado, si puede llamarse así, queda entonces reducido casi por completo a esta historia: la del hombre que fue padre biológico de uno de los genios más influyentes de su generación, sin llegar nunca a ser, en el sentido pleno de la palabra, su padre.
Una distinción que, pese a su aparente sutileza, resume mejor que cualquier otro dato el verdadero núcleo de esta historia familiar tan particular.